Ficha técnica
Película: The mechanic. Dirección: Simon West. País: USA. Año: 2011. Duración: 93 min. Género: Acción, thriller. Interpretación: Jason Statham (Arthur Bishop), Ben Foster (Steve McKenna), Donald Sutherland (Harry McKenna), Tony Goldwyn (Dean Sanderson), Mini Anden (Sarah). Guion: Richard Wenk y Lewis John Carlino; basado en un argumento de Lewis John Carlino para la película «Fríamente… sin motivos personales» (1972). Producción: René Besson, William Chartoff y David Winkler. Música: Mark Isham. Fotografía: Eric Schmidt. Montaje: T.G. Herrington y Todd E. Miller. Diseño de producción: Richard Lassalle. Vestuario: Christopher Lawrence. Distribuidora: Aurum. Estreno en USA: 28 enero 2011. Estreno en España: 25 febrero 2011. No recomendada para menores de 16 años.
Sinopsis
Jason Statham interpreta un asesino a sueldo con un estricto código de honor y extraordinarios talentos. Bishop estudia su objetivo antes de eliminarlo para asegurarse de evitar incidentes internacionales y contener cualquier posible escándalo. Llegado a un punto, Bishop decide poner fin a su carrera y retirarse a vivir de los considerables fondos que ha acumulado durante su carrera. Pero antes deberá entrenar a Steve, que busca encontar al asesino de su padre.
Crítica por Fer Broto
Mi admirado -sobre todo a raíz de sus películas con Guy Ritchie- Jason Statham se asomó a la pantalla de nuestro querido Cine Cortés con este The mechanic, de Simon West.
El realizador británico dirige este remake -otro más- de la película de Michael
Winner de 1972, Fríamente…sin motivos personales, protagonizada por el mítico Charles Bronson. La verdad es que no he visto el original de Winner, así que no puedo comentar nada acerca de si la adaptación es fiel a su estilo manteniendo personalidad propia o es solamente una mera copia.
Este mecánico no tiene mayor pretensión que la de ser un mero y sano entretenimiento durante hora y media. La puesta en escena resulta torpe y atropellada, donde parece que solamente está justificada por la aparición del grandísimo Donald Sutherland, un gran nombre que poner en el cartel.
Luego va construyendo el relato de una forma eficaz -hay que decir también que esta historia se construye con pocas piezas- si darnos más información de la necesaria. El ritmo narrativo es por momentos lento y no consigue sobrecogernos en ningún momento, ni tampoco consigue alcanzar un clímax lo suficientemente potente con el que concluir el film. Hay pocas escenas de acción, rodadas de una manera clásica con efectos visuales más bien convencionales.
El guion es la parte más endeble de todo el proyecto, porque nos da tan poca información que el espectador debe dejarse deslizar por la trama, porque cualquier leve análisis al que sometamos al guion lo deja cojeando, pero como estas cuestiones son innecesarias para seguir el desarrollo de la historia, hace que la película se mantenga en pie.
En cuanto a los actores, toda la película recae en la interpretación de Jason Statham, el cual no tiene demasiado a donde agarrarse, desasistido por el guion y por su director, saca adelante con oficio a su personaje y consigue que todo el proyecto no ve vaya al garete, pero también es cierto que está lejos de estar brillante, en parte porque nadie se preocupa en explotar la indudable vis cómica del actor británico.
Su compañero Ben Foster, tras una adecuada presentación de su personaje, es incapaz de hacer que este evolucione y se desarrolle, hay una ausencia total de química entre los dos actores, y Foster sin la ya mencionada ayuda ni del director ni del guionista, no puede dotar de profundidad a su personaje, de todos los matices que este necesita, esos sentimientos encontrados entre la amistad o agradecimiento por un lado, y rencor y rabia por otro. Él solo nos enseña esto último: rabia.
Así pues con todo ello, y pese a lo que pudiera parecer, la película se deja ver, simplemente como un ligero entrenamiento. Ellos mismos, conscientes de sus propias limitaciones, moderan su metraje a los académicos 90 minutos, los cuales son fáciles de asimilar.


