Andrés Masgrau Gómez. Cofrade de la Hermandad y portante del Cristo de la Agonía.
Sábado de Pasión, víspera de Domingo de Ramos, los tambores y bombos resuenan más fuerte que nunca marcando el comienzo de la Semana Santa de Barbastro. En la S.I. Catedral se ofrece el pregón y posteriormente, se realiza el acto de exaltación del tambor en la Plaza de Toros. Ya estamos en la semana más importante del año para muchos cofrades. La Semana Santa es pasión, devoción, recogimiento, oración y sobretodo sentimiento. Un sentimiento que se hace presente durante nueve intensos días, en los que rememoramos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Las calles de nuestra ciudad se llenan de diferentes medallas, de incienso, de cera, de redobles de tambor, toques de corneta e imágenes de un valor artístico incalculable.
Hace diez años que soy cofrade de la hermandad del Santo Cristo de la Agonía y Nuestra Madre Dolorosa y desde hace tres, porto a mis hombros la imagen del Cristo de la Agonía. Un Jesucristo agonizante en la cruz instantes antes del final de su vida. Ser portante es para mí un privilegio y un orgullo. Mi abuelo Enrique, con más de 50 años como cofrade, fue pionero en portar la imagen de Cristo. Posteriormente la portó mi padre (actual jefe de paso) y ahora soy yo el que con 22 años, continúa con la tradición familiar. El viernes santo es un día de inmenso dolor. Un día en el que los cristianos conmemoramos la muerte de El Señor.
El Cristo de la Agonía junto con Nuestra Madre Dolorosa espera en la iglesia de los RRPP Escolapios para salir a la calle. Son las 12:30 del mediodía y la procesión del encuentro de las siete palabras echa a andar. Mi hombro, mi mente y mi cuerpo están ya preparados para el momento de cargar la imagen de Jesucristo en su agonía y elevarla a lo más alto. El momento más impresionante y emocionante de nuestra procesión y probablemente de la Semana Santa de nuestra ciudad ocurre entre la Plaza de Aragón y el Paseo del Coso cuando Nuestra Madre la Virgen Dolorosa se encuentra con su Hijo. Se realiza allí la lectura de las siete palabras. Posteriormente y acompañando al sonido de las cornetas, tambores y bombos de la sección de instrumentos, podemos observar una estampa difícil de olvidar. Los pasos titulares de nuestra Hermandad son mecidos de izquierda a derecha, mostrándonos el dolor de una Madre frente a su Hijo justo en los instantes previos a su muerte. Además este 2015 es un año especial para nosotros por una importante efeméride. La imagen de nuestro Cristo cumple 70 años desde que allá por el año 1945, el artista zaragozano Francisco Bretón lo tallara.
La Semana Santa es preciosa desde fuera pero todavía lo es más si cabe desde dentro. Acompañar a Jesucristo en el camino a la cruz es duro pero hermoso a la vez. Duro por el dolor que conlleva pero hermoso por la esperanza cristiana de la resurrección con la que concluyen estos nueve entrañables días.

