¡Hola!, ¿Habéis analizado alguna vez el mes de Junio observando el calendario?, veréis que es muy especial: Es el sexto mes de los doce que conforman el año. En él está el Solsticio de Verano (día 21). Es la fecha que marca el fin de la Primavera y el comienzo de los meses de más calor, el Verano
Pero, empecemos por el principio
A simple vista, está lleno de celebraciones muy unidas a la devoción de los pueblos, pero no nos engañemos, ya que son motivo de romerías, fiestas y jolgorio.
Este mes contamos con la Pascua de Pentecostés el día 5. Marca el fin de la Cuaresma. Tiene sus romerías. La palabra «pentecostés» viene del griego y significa «el día quincuagésimo», es decir el día 50. De ahí su nombre «Pascua de Pentecostés», que se celebra a los 50 días de la otra Pascua, la de Resurrección.
El día 13 es San Antonio de Padua, ese Santo al que le puedes pedir que te encuentre novio y cosas perdidas. Es muy efectivo y hay que corresponderle el milagrito, con una limosna para los pobres o rezándole.
El jueves siguiente, el día 16, fue el Corpus Christi. Se celebra sesenta días después del Domingo de Resurrección. Específicamente, el Corpus Christi es el jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera en el hemisferio norte (1). En las calles se hacen alfombras de flores, altares y procesiones, en las que son parte importante los niños que han hecho la Primera Comunión ese año. Hay un dicho popular que dice: «Tres Jueves hay en el año que relucen más que el Sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión», refiriéndose a la importancia de las celebraciones, pero cuando eres niño, miras al cielo para ver si es cierto.
Llegamos al día 21 y en Barbastro se celebra San Ramón del Monte, que fue Obispo de Barbastro y murió un 21 de Junio. Es su patrón, y se realizan muchas actividades con motivo de la festividad. Entre ellas encender las hogueras en los barrios, la noche de la víspera. La primera hoguera en honor al Santo se enciende frente a su ermita y entonces se lanza un cohete que avisa a los vecinos de Barbastro para que enciendan las suyas en sus barrios. Luego se asan alimentos en las brasas para compartir y comienza la verbena de San Ramón.
Esta Fiesta coincide con el Solsticio de Verano, el día 21. Las fechas de los solsticios (sol quieto) y de los equinoccios (noche igual), siempre han sido claves para el hombre. Estos fenómenos celestes están rodeados de mitos y se celebran desde tiempos inmemoriales. Ya que la mayoría de las antiguas religiones fueron, en algún momento, «cultos solares». lrededor de estas fechas se congregan una gran cantidad de fiestas religiosas, ricas en símbolos.
Las culturas pre-cristianas nos han legado ritos y costumbres de componente místico donde predomina la preocupación del hombre por la identificación con la naturaleza y la purificación a través del fuego, el agua, la tierra y el aire.
En el solsticio de verano, antiguas leyendas contaban que el Sol estaba enamorado de la Tierra y que por ese motivo se negaba a abandonarla. El Sol se mostraba en todo su esplendor y era el momento en que los celtas celebraban el «Alban Heruin», una festividad en la que se encendían grandes hogueras circulares en lugares sagrados, cerca de fuentes de agua, para dar la bienvenida al buen tiempo, pedirle al Sol que no abandonara el cielo y para ahuyentar los malos presagios y atraer su poder sobre hombres, animales y campos. Los fuegos se mantenían vivos durante toda la noche. Es el día más largo del año y la noche más corta y cuando empieza el ciclo más fértil de la tierra. Se honra al Sol celebrando su triunfo y el de la luz sobre la oscuridad, así como la fertilidad y la abundancia.
La víspera de San Juan, día 23, también se encienden hogueras para celebrar el nacimiento de S. Juan Bautista, ya que su padre mandó encender una para anunciarlo a los cuatro vientos. Para algunos, la noche de S. Juan, es la cristianización de la fiesta de celebración del solsticio de verano en el hemisferio norte (2). Junto con la de Reyes, es una de las noches más mágicas del año.
El rito de las hogueras es una vieja costumbre de un antiguo culto al Sol, cuya finalidad era dar más fuerza al Sol para seguir iluminando el resto del año, ya que a partir de esa fecha, iba haciéndose más débil y los días se irían acortando hasta el solsticio de invierno.
Hay lugares donde a los ritos del fuego (quemar lo viejo, saltar las hogueras, bailar alrededor, pisar las brasas, etc.), se añaden los del agua (a partir de las doce de esa noche, hay que beber agua de siete fuentes «sanjuanarse», lavarse la cara o bañarse en el río, para tener buena salud el resto del año, etc.).
También, era tradición que las jóvenes casaderas fueran a recoger la planta «verbena» a partir de la medianoche, creyendo que con ello conseguirían el amor del hombre deseado por su corazón (3).
Esa noche el fuego y el agua ahuyentan a los malos espíritus y purifican el alma. Es una renovación y purificación de las energías, que daba la posibilidad de conseguir buenas cosechas, el amor verdadero, embarazos y prosperidad. La fiesta de San Juan es celebrada en muchos países.
Junio es estupendo para los estudiantes ya que finaliza el Curso Escolar, para los novios, que lo eligen para casarse y para todos los demás, pues como hemos visto promete buen tiempo, cosechas, fiestas, vacaciones y por tanto alegría, disfrute y descanso.
(1) No penséis que se tantas cosas. Las voy descubriendo y disfrutando poco a poco y me parecen tan curiosas que deseo compartirlas.
(2) He leído que, en algunos lugares, pensaban que la noche más corta era la de la víspera de San Juan y que los celtas celebraban el Alban Heruin esa noche.
(3) Según el diccionario de María Moliner, la verbena es una planta que, en tiempos, era considerada sagrada y con poderes curativos. La costumbre de recoger esa planta de madrugada, explica el llamar «verbena» a las veladas de San Juan y San Pedro que se prolongaban hasta esa hora. Actualmente llamamos verbena a la fiesta con baile al aire libre.



