Alcolea de Cinca recuperó durante la jornada de ayer el esplendor de antaño con la celebración de la popular Feria de Artesanía, que desde hace siglos atraía a esta población ribereña a los vecinos de la comarca y poblaciones vecinas.
La feria, que se celebraba tradicionalmente cada primer sábado de octubre, se perdió a mediados del siglo pasado y desde hace once años el Ayuntamiento alcoleano decidió recuperarla. Una muestra de esta recuperación se pudo apreciar ayer con la visita de cientos de personas procedentes de los pueblos de la comarca y de la ribera del Cinca que acudieron en masa a este mercado de productos artesanales.

A pesar de la crisis económica éste ha sido el año en el que más puestos ambulantes han acudido a esta feria. Un total de 72 artesanos venidos de varias poblaciones de Aragón y Cataluña mostraron sus productos, distribuidos en las plazas Mayor y Neptuno y las calles aledañas. Desde el ayuntamiento incluso hubo que denegar la presencia a otros ambulantes que habían solicitado participar en la feria por razones de espacio. Entre los puestos se pudieron ver productos agroalimentarios (embutidos, quesos, setas, repostería, licores, vino, frutas y los tradicionales ajos) así como productos de textil, calzado, bisutería, juguetes tradicionales, antigüedades, muebles, jabones y un largo etcétera. Un tiempo primaveral contribuyó a que las calles de Alcolea de Cinca se llenaran masivamente de público. La alcaldesa, Mónica Lanaspa, se mostraba «muy contenta» por la acogida de este certamen que hizo vivir a Alcolea «en una fiesta mayor. Este año se han superado todas las previsiones, la feria está a tope. Aquí la crisis no se nota porque en Alcolea la tradición es que la gente se guarde los dineros para gastarlos en la feria, por eso los artesanos están contentos».

Durante la jornada de ayer también hubo varias exhibiciones de forja, herrajes de caballos, de cerámica, de cuero, elaboración de albarcas y diseño con frutas. La feria se completó este año con una muestra de caballerías, que hicieron las delicias de los más pequeños, y de carruajes y carretas antiguas.
El público asistente a esta feria pudo degustar un almuerzo a base de panceta, pan y vino elaborado por la Sociedad de Cazadores y a la una, una caldereta de cordero servida por la Cooperativa de Ganaderos Ovired. Todo ello con la música de la charanga «Los del Cinca» que recorrió las calles llevando animación.

La feria terminó como manda la tradición con una cena popular en el salón multiusos y con la actuación del grupo Pekín Circus que desplegó un espectáculo de acrobacias y contorsionismo, al que le siguió un correfuegos.
La feria de Alcolea tuvo su prólogo el viernes con actos para los niños, una charla sobre astronomía y un toro de fuego en la medianoche. Los actos programados con motivo de esta feria continuarán hoy domingo con varios con como una marcha cicloturista , el concurso de paellas que se celebra por segundo año consecutivo y al que se han presentado treinta que se servirán para más de 600 personas en el multiusos, e hinchables, juegos y chocolatada para los niños por la tarde.





