P.- Parece inevitable que cuando se hable de la diócesis de Barbastro-Monzón se asocia al litigio de los bienes. ¿Es algo que le incomoda?
R.- Lo entiendo perfectamente. Me incomoda la situación en que esto está. Ahora leo que van a dar 300 cajas más de los papeles de Salamanca y antes, muchísimas ocasiones más que no nos habremos enterado. Y sin embargo no hacen más que poner pegas. Las sentencias están a favor nuestro y eso te incomoda y te duele, porque la justicia es la justicia. Yo podré dejar como obispo de esta diócesis que se expongan allí o en cualquier sitio, pero los bienes tienen que entregarse. Eso me provoca malestar aunque no me quita el sueño y lo propongo cuando hablo con el Nuncio o con el obispo Piris, pero hay otros temas que me preocupan más.
P.- ¿Es un tema de la Iglesia o político?
R.- Es un tema que se ha politizado mucho. Nosotros hemos firmado unos acuerdos con el obispo administrador Salinas y ahora con el obispo Piris reconociendo la propiedad. Si dependiera de la diócesis o del obispo de Lérida esto ya estuviera hecho, pero hay muchas cosas que se interponen y que dificultan totalmente, como el Consorcio Museístico, que entraña una dificultad. O se toman medidas tajantes o tendrá difícil solución.
P.- El Nuncio dijo que en un año los bienes regresarían. ¿Comparte esa opinión?
R.- No sé que datos tendrá, pero espero que pueda ser verdad aunque no será fácil porque se pondrán todas las trabas posibles. No se puede ir como cuando se sacaron los papeles de Salamanca por la noche y con la policía. La Iglesia no tiene ese poder ni quiere utilizarlo. La iglesia se mueve en el terreno de la justicia y no tiene medios para ir a la fuerza, ni quiere recorrer ese camino. Otra cosa es que las autoridades decidan que se cumpla eso y que las autoridades catalanas sepan que eso no es de ellos. En España las obras de arte las puede tener el propietario donde quiera, y no las puede sacar del país, estén catalogadas o no. Esas obras siempre han pertenecido a las parroquias, antes cuando pertenecían a Lérida, y ahora que son de Barbastro. Falsean la realidad porque dicen que las piezas las compró el obispo Messeguer. Siempre llevo encima un papel en el que se cuenta como escribió en 1903 que esos bienes no se compraron como mercadería. Y lo mismo dice el obispo Malla que aseguró en 1997 que las piezas pertenecen en propiedad a las parroquias de origen y deben considerarse en depósito. Se han hecho tesis doctorales y se ha ocultado estos documentos. Cuando se oculta la verdad, te preguntas ¿con esta gente como te puedes aclarar?
P.- ¿Qué espera de la reunión entre Rudi y Mas?
R.- Compruebo que la presidenta tiene mucho interés y luchará pero si no cambian de actitud no espero nada porque se mantendrán en la misma postura.
P.- ¿Con qué diócesis se encontró cuando llegó y cómo es la diócesis actualmente?
R.- Me encontré con un clero mayor y con escasez de sacerdotes. Al traer sacerdotes de Polonia, Colombia y Venezuela, el clero ha rejuvenecido. En ese sentido he acompañado la adaptación de esos sacerdotes que vienen de unos países donde las iglesias están llenas, las familias tienen muchos hijos que acuden también a la iglesia y el sacerdote es fundamental. Aquí en cambio se encuentran en un ambiente secular y hasta anticlerical, pero la respuesta que están dando estos sacerdotes para mí es magnífica porque veo lo que están superando y no hablan de la diferencia de vivir la fe, y no les ha costado nada adaptarse. Hemos dado unos pasos respondiendo a las necesidades que se planteaban. La diócesis envejece en edad, como pasa en toda España. Aunque este año un joven de Binaced ha experimentado una llamada fuerte y está en el seminario, lo que es una alegría para todos nosotros.
P.- ¿Qué mensaje lanza a sus fieles ante esta Navidad?
R.- Qué celebren la Navidad más que las Navidades. Que sean austeros, que compartan lo que tienen según las posibilidades y la generosidad con Cáritas o con otra institución que haga que los pobres puedan recibir ayuda. Y desear una feliz Navidad a los enfermos, los ancianos y las personas solas.
Juventud, familia y vocaciones, los retos de la Diócesis
Alfonso Milián nació en La Cuba (Teruel) hace 72 años. Debutó como sacerdote en la parroquia de Azaila, Binaceite, Almochuel y La Puebla de Hijar donde pasó siete años. De allí fue a la parroquia zaragozana de San Pío X. En 1982 fue nombrado vicario episcopal y compatibilizó varios cargos como vicario parroquial, delegado de apostolado seglar, pastoral vocacional, delegado de Manos Unidas, y obispo auxiliar de Zaragoza en 2002. Ha sido delegado episcopal para Cáritas Española, hecho que marca muchas de sus intervenciones, ya que siempre aboga por la labor asistencial de la Iglesia y expresa la necesidad de ser solidarios «con los más pobres especialmente en estos momentos de crisis». «La iglesia presta un gran servicio a la sociedad aunque no se le reconozca», afirma.
Entre sus retos para la Diócesis señala: «La juventud, la familia y las vocaciones». «La familia es el centro de la sociedad en España y caminamos hacia una soledad y cuando el ser humano entra en ella, entra en la desesperación. Agradezco a los jóvenes su preocupación por esta sociedad de unos contravalores», señala.



