Jesús Escartín Celaya.
Admitiendo que la situación es muy complicada y, por tanto, difícil de gestionar, creo que el gobierno no ha dado en el clavo subiendo el IVA, suprimiendo una paga extra a los funcionarios de a pie y eliminando el subsidio especial para mayores de 45 años. ¿Por qué? Pues porque hay otras alternativas que evitarían dar pie a que aflore la economía sumergida, aumente el descontento del funcionariado y se recrudezca el drama del paro.
Ante las dificultades que se tienden en torno a nuestra economía, se echa en falta que Rajoy no convocara antes a Monloa a los partidos políticos para ofrecerles pactar una modificación del modelo de estado actual, que es insostenible, y que requiere eliminar la mayor cuantía posible del gasto público que se considere evitable, lo cual no será posible soslayar por mucho tiempo más.
Y es que es imprescindible que los políticos se comprometan también a aceptar sus recortes. ¿Cómo? Pues renunciando a usar de continuo los coches oficiales -cobran sueldos sustanciosos que les permiten viajar por su cuenta-; a cobrar por dedicación exclusiva -para trabajar están los funcionarios-; a eliminar cargos de confianza como asesores y jefes de gabinate, etc. -cabe exigir a quienes desempeñan los cargos que estén debidamente preparados para ocuparlos-; a evitar las duplicidades de funciones -comarcas y diputaciones son incompatibles ya que en la práctica hacen lo mismo-; a cerrar las embajadas de las CC.AA que tienen representación en el extranjero -a cuento de qué, si no son estados-; a privatizar las televisiones y radios autonómicas que son muy deficitarias -innecesarias porque suelen estar al servicio del gobierno de turno-, y a disminuir a la mitad el número de parlamentarios nacionales y diputados autonómicos -no pasaría nada por reducir la representatividad de cada una de las circunscripciones electorales-.
Ahí, en ese gran pacto, en vez de malgastar el tiempo intentando desgastar al adversario, es donde los ciudadanos querríamos ver a los políticos. La cuantía de esos recortes daría para mucho, propablemente para seguir manteniendo sin rebajas el gasto social. Porque recortes sí, pero para todos. Para los políticos también. ¡Faltaría más!

