
El pasado domingo 19 de febrero la sección de senderismo del Club Montisonense de Montaña dió una vuelta más a la tuerca de los largos paseos y excursiones culturales, para introducirse en las ascensiones de picos, que, sin ser altas cumbres del Pirineo, exigen en ocasiones el mismo esfuerzo físico y mental que éstas.
Para dicho estreno se optó por un pico que se divisa desde diversos puntos de nuestro pueblo, el Cabezo de Guara, que, con 1868 metros, es la tercera cumbre más alta de nuestra inacabable Sierra de Guara, y se sitúa al este del majestuoso Tozal que da nombre a toda la sierra.
Un grupo de 27 valientes son los decididos a salvar los 18 kilómetros y 1300 metros de desnivel que separan la cumbre de Pedruel, pueblo del que partimos.

Son las 8.15 cuando iniciamos la marcha por una empinada senda que parte del centro del pueblo. Nos movemos entre arbustos de monte bajo y alguna que otra encina de tamaño considerable, aunque las más llamativas las encontramos en los alrededores de la Mallata Reguero, donde hacemos el primer alto de la jornada para almorzar y así reponer fuerzas de este primer fuerte espentón.
Seguimos la ruta con algún falso descenso que luego tenemos que remontar con creces hasta llegar a Lacuna Alta, donde ya tenemos buenas vistas de nuestro querido Pirineo y las tremendas cortadas del tramo final del Cañón de Gorgas Negras. Además, ya divisamos, algo nevado, nuestro objetivo final de hoy.
Continuamos, y, para llegar a Mallata Campol, es preciso descender unos metros, y tras esto, una fuerte subida nos lleva a la pista del Coto Bastarás, que abandonamos a los pocos metros para acometer el tramo final llegando así a la cumbre que todavía está con restos de nieve, esto nos hace llevarnos algún que otro patinazo.

Cuando por fin llegamos a la ansiada cima, la recompensa no es muy grata…puesto que poco antes de llegar se apodera la niebla no dejando ver las maravillosas panorámicas que la misma normalmente brinda. Tan sólo alguna pequeña ventana nos deja vislumbrar el Tozal de Cubilars.
Tras una rápida foto de grupo para no quedarnos fríos emprendemos la bajada por el mismo itinerario de subida y paramos a comer en la Mallata las Cabras, lugar donde la niebla desaparece dejándonos disfrutar de los rayos de sol tan sólo el rato de la comida y poco antes de nuestro fin de ruta, el pequeño Pedruel, donde estiramos nuestros cansados músculos y charlamos de lo gratificante que ha sido la jornada de hoy.
Y el topónimo de este pico nos lleva a una reflexión, y es que no deja de ser curioso que el denominado Cabeza de Guara resulte ser, según la leyenda, los pies del Gigante de Guara dado que se cuenta que el Pico Gabardón tenía dos hijas, la Sierra Gabarda y la Sierra Gabardiella. La Sierra Gabarda decidió buscar la soledad y la tranquilidad, por eso se fué a casar a tierras monegrinas y así tan sólo tenía que ver de lejos al majestuoso Moncayo, y la Sierra Gabardiella se enamoró perdidamente del modesto Pico Gratal. Cuando su padre se enteró, se indignó sobremanera, dado que dicho pico carecía de riquezas en su entorno y él quería desposar a su hija con alguien poderoso como el Gigante Guara. De hecho, aprovechó la amistad que tenía con el mismo para contarle la noticia y convencerle de que debía separar semejante pareja. Esto llegó a oídos de los enamorados que rápidamente se escaparon juntos, pero el gigante los encontró y asestó un tremendo manotazo entre ambos creando una profunda brecha que hoy se conoce como las Gargantas del Flumen. La pobre Gabardiella lloró sin consuelo ante la condena de no poder estar jamás con su amado y sus lágrimas dieron origen al río Flumen.
Pero la ira de Gratal fue tal, que una noche, aprovechando que el gigante estaba dormido, clavó su propio pico en el pecho de Guara derramando largas torrenteras de piedra, dejando a éste en un sueño perpetuo. Y es cierto que, si miramos en la lejanía la Sierra Guara, echándole por supuesto algo de imaginación, sus tres principales cimas conforman la silueta de un gigante tumbado durmiendo, siendo Fragineto su cabeza, Guara su pecho y la Cabeza sus pies.
Y tras la reflexión, sólo decir que al grupo le han quedado ganas de seguir repitiendo esta fatigante tarea de ascender picos, así que pronto los leeremos en algún que otro mítico de la zona.




