La llegada del presidente Azcón a Barbastro con motivo de la entrega de las condecoraciones al mérito policial de Aragón ha seguido el protocolo previsto. Nada fuera del guion. Tendremos que esperar otra ocasión para conocer de boca del presidente del gobierno autonómico los proyectos que quiere poner en marcha en nuestra ciudad y en todo el eje oriental.
Es cierto que la asistencia de los representantes institucionales a los más variados actos políticos forman parte de las responsabilidades del cargo. Y que la ciudad de Barbastro ha estado a la altura en la organización de este evento que ha congregado a un elevado número de asistentes. Pero también se debe reconocer que esperábamos algo más de esta primera visita del presidente aragonés a nuestra ciudad. En mente de todos estaba la posibilidad de que el presidente del ejecutivo regional acudiera a la cita en el Ayuntamiento con una inversión empresarial bajo el brazo o con algún proyecto de interés público de esos que ya ha anunciado en otros territorios. No ha sido el caso.
La decepción de este primer encuentro institucional es todavía mayor porque el gobierno aragonés no ha estado cruzado de manos en este inicio de la legislatura. El seguimiento de las declaraciones y los anuncios de los distintos consejeros autonómicos en los medios de comunicación revela que las prioridades del gobierno regional van por otros lares. De esta manera, hemos podido saber que el “Plan Pirineo” se va a llevar 75 millones de euros. Un buen pellizco para los valles. Que entre las apuestas del ejecutivo sigue estando el FITE, el fondo de inversiones de Teruel, que tan buenos resultados ha reportado al territorio (tómese con ironía). Que Motorland seguirá contando con financiación a pesar del desastre económico de la empresa pública al frente de la instalación. O que la ciudad de Huesca va a ver incrementado el fondo de financiación local del gobierno aragonés y que se va a ampliar el campus universitario. Todos estos compromisos, entre otros muchos, a cuenta del presupuesto de Aragón.
Todo apunta que las comarcas del Somontano, el Cinca Medio y La Litera seguirán marginadas políticamente debido al déficit inversor que padece este territorio en materia de infraestructuras y en proyectos productivos. Hablamos de inversiones productivas autonómicas, que son aquellas que fomentan el crecimiento económico de nuestras ciudades y pueblos, y también de la importantísima labor de captación de empresas que tiene encomendado el gobierno aragonés. Una tarea estratégica que se centra exclusivamente en la ciudad de Zaragoza y en su entorno, y que ignora nuestra zona.
Tampoco podemos olvidarnos del agujero en recursos humanos y presupuestarios que arrastra la educación y la sanidad públicas en Barbastro, en Monzón y en todo el eje del Cinca, y cuya existencia es un triste indicador de la desigualdad que se da entre los aragoneses. Se podría seguir hablando de la vivienda de promoción pública que está desaparecida de los planes de la consejería competente y de la solución definitiva que hay que dar a los antiguos terrenos del cuartel General Ricardos. Estas son sólo algunas de las cien tareas pendientes que tiene el gobierno aragonés con nuestro territorio.
Algunos de estos asuntos de responsabilidad autonómica tendrían que haber figurado en la agenda del presidente aragonés y de nuestro alcalde en una reunión de trabajo aprovechando la visita institucional a nuestra ciudad. Mientras esto no suceda, seguiremos esperando a presidente Azcón.





