Guillermo Uguet
COSEHISA mantiene su crónica de las últimas semanas. Los rivales cambian pero el devenir de los partidos discurre por unos rieles inamovibles que tienen que ver con la precariedad física y sus efectos colaterales en parcelas que el equipo amarillo dominó durante los dos primeros tercios de competición. COSEHISA acumula seis derrotas en los dos últimos meses y, aunque los números aún le mantienen entre los aspirantes a playoff, está más cerca de pedir la hora que de marcarse metas del todo inasequibles. De hecho los que más opciones muestran son Cornellá y Sant Nicolau, dos equipos gemelos en capacidad física y juventud con un esqueleto de veteranía y por tanto capacitados para imponer un ritmo muy alto.
COSEHISA dominó la primera mitad
Cornellá presionó de salida a toda la pista. Buscaba desgastar y recoger una ventaja si era posible. COSEHISA, aún fresco, la solucionaba con facilidad y anotaba con Pau López, Pino y Rivas calientes. El experto base Oliva cortó la escapada(10-17) con dos triples consecutivos. Cornellá seguía apretando y Serna rotando para mantener el aliento de los tocados. El ciclo se repetiría en el segundo cuarto, con COSEHISA por delante más de 19 minutos. Ya en los minutos anteriores al descanso aparecieron los problemas de rebote. En aro propio se escapaban cortos y largos y en el rival la sequía era total. Un problema añadido golpeó con los tiros libres ya que COSEHISA, uno de los mejores, siempre cuenta con ellos.
A COSEHISA solo le quedó el carácter
El comienzo de tercer cuarto fue sintomático, Cornellá acierta y COSEHISA no.
Además empieza a descompensarse el balance de pérdidas. Se abre el marcador y la fatiga, ahora también mental, pesa y pesa. Cornellá sabe que es el momento de romper el partido. Aún queda poner lo único que queda, corazón. Encadenando en pocos segundos varias recuperaciones se deja en nueve la diferencia, pero es un espejismo. Cornellá sigue derrochando vigor y el talento de Oliva mientras COSEHISA mira hacia arriba más al tiempo que a otra cosa. Los números eran claros, los dos equipos consiguieron eficiencias de anotación similares desde el campo pero Cornellá tiró 17 veces más a canasta(8 pérdidas locales por 20 amarillas y un diferencial de rebote favorable a los locales en una faceta en la que siempre solía dominar el equipo de Serna). El plus físico fue la llave del partido para un equipo que ahora también sueña con jugar el playoff.




