Hay lugares a los que hay que ir caminando, como si uno fuera Cortázar subiendo escaleras: de frente, pues hacia atrás o de costado resulta particularmente incómodo. Los que nacimos en el siglo pasado antes de aprender a caminar es muy posible que hayamos gateado, sin embargo los de esta centuria nos ganan por goleada: además, han perreado. Nada que hacer. En ese caso las probabilidades de estar leyendo esto son son reducidas, sino inexistentes. Mejor, es tan corto el papel y tan largo tiktok. Peor aún si uno es analógico y ha perreado, que en psiquiatría hay lista de espera.
Esta historia va de encontrar una caseta de adobe
Se sale de Barbastro hacia cualquier sitio, eso es lo de menos, lo realmente importante es terminar en el camino de Coronas, después ya se verá su capacidad de orientación y sagacidad. Si nunca ha visto un leopardo de las nieves no sabe tampoco lo que es la paciencia, la espera, la suerte, ni, por supuesto, un leopardo de las nieves, así que no hay que hacerse ilusiones, que luego vienen los lloros (y no nombraré a Feijóo por no herir sensibilidades). Cuando no se llega, no se llega.
En todo caso, se camina hacia adelante mientras se mantiene la mente en blanco, ma non troppo, pues no todo el monte es orégano. Al llegar a una bifurcación en forma de i griega se tira a siniestra, como los carritos del supermercado. Llegará a un canal de aguas frescas con electrizantes propiedades afrodisíacas ya glosadas por la prensa local. Es verdad que algo turbias. Usted verá.
Tras el trago, siga caminando hacia el río Cinca. Es probable que se desoriente. Manténgase en silencio hasta que oiga el sonido del agua golpeando las piedras, las libélulas y el vuelo de la garza real. Se ha dormido. En adelante, en cada encrucijada que encuentre tire para la izquierda, si cojea de ese pie. Si cojea del otro, tire también para la izquierda, que nadie lo mira. Se llega a un recodo acostumbrado al camino. Es allí. Una senda arranca entre las ramas de las carrascas. ENncaso de encontrar a alguien tenga cuidado, puede que el sitio esté empezando a ponerse de moda y haya instagramers sueltos.
Evite fumar, pues hay riesgo de incendio y, como decía el maestro, cuando un bosque se quema, algo suyo se quema, señor conde. En caso de estar en soledad haga lo que quiera, pero siempre dentro del incomparable marco de convivencia de la constitución. Valen selfis, reflexiones en clave ontológica y, caso de proceder, prácticas onanistas, tántricas o convencionales.
Bien, la caseta. Construida en adobe y de tamaño tan reducido que es más fácil brincarla que rodearla, guarda un equilibrio armónico con ese lugar, como si siempre hubiera estado allí. Imposibilita, en sus dimensiones, la horizontalidad, así que olvídese del lujo burgués de yacer a pierna suelta, que no estamos para dormir por encima de nuestras posibilidades. Lo cantaron las Vainica Doble, tan adelantadas a su tiempo que aún no las hemos alcanzado: un metro cuadrado de tierra es bastante.




