Los vecinos de Monzón y otras poblaciones vecinas como Pueyo de Santa Cruz demostraron una vez más el gran fervor que tienen por su virgen de la Alegría en su tradicional y multitudinaria romería a la ermita del cerro de Las Cellas celebrada ayer como cada Lunes de Pascua.
En un jornada desapacible, con amenaza de lluvia y fuertes ráfagas de viento, miles de romeros demostraron su cariño a la virgen pasando a besar su medallón en el camerín del recoleto templo. Uno de esos romeros fue el obispo de Barbastro – Monzón, Alfonso Milián, que acudió con el párroco montisonense José Luis Pueyo, y que se quedó asombrado al ver tantos romeros. «El año pasado me dijeron que habían pasado 8.000 romeros por la Alegría y es sorprendente ver el cariño que tiene este pueblo a su virgen. Niños y mayores, creyentes o no acuden a este templo, lo mismo que en El Pueyo aunque en menor medida, y eso es algo positivo. Hay que agradecer el trabajo de los sabaderos, que voluntariosamente, trabajan para dejar el entorno de La Alegría precioso», señaló el obispo.
Entre los romeros también se encontraba el consejero de Sanidad, Ricardo Oliván, invitado por la alcaldesa Rosa María Lanau, que indicaba que esta jornada «es muy importante para todo Monzón como queda demostrado con la gran presencia de gente».
La jornada comenzó temprano con la apertura del camino de los romeros a las 8.00. Durante toda la mañana el ir y venir de vecinos de Monzón y de otras localidades al santuario fue una constante. A las puertas del templo les esperaban los voluntario del Patronato de Festejos para repartir un rosario, magdalenas y longaniza con torta y vino para almorzar. Algunos como la pastelería restaurante Canela idearon sus propias propuestas culinarias, como el Bastón del peregrino, novedad este año.
Las misas de 10, 12 y 18.00 estuvieron muy frecuentadas, mientras en el exterior y las campas los montisonenses de todas las edades jugaban, conversaban, bebían y comían en una jornada de hermandad. Después comida entre cuadrillas o familiares en restaurantes, domicilios o locales para resguardarse del viento que quiso también estar presente en La Alegría.
Mientras que en El Pueyo de Barbastro, decenas de vecinos de Barbastro y Berbegal participaron en la tradicional procesión desde la plaza del Sol hasta el santuario portando las cruces de cada municipio. Allí les esperaba la cruz de El Pueyo que las recibió con el ritual beso de las tres cruces. De esta manera se inicia el periodo de romerías a este santuario y monasterio en otras épocas y al que peregrinarán alrededor de cuarenta poblaciones del Somontano y también de La Hoya de Huesca, una tradición que se remonta a la Edad Media.
La novedad este año fue doble: la presencia del superior general del Instituto del Verbo Encarnado, orden argentina que está custodiando el santuario barbastrense; y la reliquia del beato Juan Pablo II, que junto a un busto de piedra, fueron depositadas en el santuario el Domingo de Resurrección.
Tras la misa, el Ayuntamiento de Barbastro invitó a un vermú, mientras que los jóvenes se divertían entre las faldas del cerro.
Y en Castejón del Puente sus vecinos acudieron en romería a la ermita de la Bella.



