Según los datos del INE Barbastro contaba en 2009 con 16924 habitantes, de los cuales 1891 son de origen extranjero. De ellos 617 son europeos y de ellos 572 pertenecen a la Unión Europea. El grupo más mayoritario son los rumanos con 291 habitantes.
El colectivo inmigrante más mayoritario procede de África, 809 personas, de las cuales, 575 son marroquíes. Los americanos cuentan con 419 personas, 128 de los cuales son de Ecuador. Y de Asía provienen 42 personas, 39 de ellos chinos.
El grupo más numeroso de extranjeros decidió crear en 2009 la Asociación de Inmigrantes Marroquíes del Somontano para facilitar su integración en la comarca. Desde entonces se han realizado varias actividades como la presencia en la feria Solidaria o participación en competiciones deportivas como atletismo. La presidenta Rachida Habz señala que los marroquíes decidieron organizarse en una asociación «porque vimos que había muchos problemas y ante ellos la gente se encerraba en sí mismo. Con la asociación pretendemos ayudar a la gente y conocer sus problemas y ayudarles a integrarse».
Esta marroquí, que lleva ocho años residiendo en Barbastro, asegura que existe buena integración de este colectivo en el Somontano aunque considera que todavía hay que salvar graves problemas como «el trabajo y los permisos de residencia». La crisis está siendo acuciante para los inmigrantes, un ejemplo es ella misma que al igual que su marido están en el paro. «La mayoría de los inmigrantes no trabajan, aunque algunos siguen trabajando, sobre todo en labores del campo, pero son muy pocos», apunta.
Rachida considera que el desempleo es junto «a los papeles, los problemas más importantes» de los inmigrantes. «En la oficina de extranjería nos piden muchas cosas para renovar nuestros papeles y sin renovar los permisos no puedes trabajar. Además de no haber trabajo te encuentras con que no tienes papeles y así como puedes ir a pedir trabajo a la oficina. Es un problema muy gordo y la gente está ahogada. No dejan respirar. Entiendo que estamos en crisis y que el trabajo es para todo, pero la renovación de los papeles es el problema más gordo que tenemos y es una situación injusta». Estas situaciones las han comprobado en su asociación donde «cada vez vienen más gente a contar su caso y a pedir información. Allí les animamos a reclamar en la oficina de extranjería«, explica.




