Con textos, contextos. Contextos tiene en el diccionario de la RAE dos acepciones. El entorno lingüístico del cual depende el sentido y el valor de una palabra, frase o fragmento y el entorno físico o de situación, político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el cual se considera un hecho.
Todo lo que rodea a la literatura. Hechos y palabras, sentidos y situaciones. Pero también el origen del escritor, los libros que marcaron un destino, los recuerdos personales y familiares, la vocación y la precarización de un oficio soñado por muchos, la suerte o el milagro de poder vivir de la escritura, y el halo que para los que lo vemos desde fuera, rodea este mundo. Ferias, festivales, viajes, premios, reconocimientos… el éxito y la fama.
¿Todos o casi todos los lectores querríamos ser escritores? Probablemente sí, si tenemos en cuenta los 513 manuscritos presentados a la 56 edición del Premio Internacional de Novela Ciudad de Barbastro o los 620 poemarios al Premio Internacional de Poesía Hermanos Argensola. Miguel Dalmau Soler, conocido biógrafo de Jaime Gil de Biedma, Pasolini o los hermanos Goytisolo, ha sido el ganador del primero por “Las cenizas de Berta”, una celebración del amor y la vida con un toque de novela negra. La poeta Victoria León Varela ha ganado el Hermanos Argensola con “Memoria del futuro”, un poemario amoroso e intemporal con influencias anglosajonas. Los podremos leer este otoño
Música y poesía han abierto Barbitania con Gabriel Sopeña en concierto. Hemos escuchado su nuevo trabajo, “Desiertos”, pero también esas canciones que en otra vida fueron poemas y que Gabriel convirtió en canciones. Entre ellos, los de Jaime Gil de Biedma o Luis Alberto de Cuenca. De Cuenca, a su vez se inspira en el cine de Tarantino o las aventuras de Tintín y en la exposición inaugurada estos días podemos conocer mejor esas influencias que repasó, junto a recuerdos de infancia y juventud en la inauguración. Mientras, Laura Pérez Vernetti ha hecho del él un personaje de tebeo en “Viñetas de Plata”, un libro en el que reinterpreta en clave de cómic trece poemas del reciente ganador del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Las artes se cruzan, mezclan y enriquecen unas a otras y esta hibridación ha sido tema de debate en varias mesas y en el encuentro de autores con estudiantes. Repleto también el que mantuvo Irene Vallejo con sus lectores, en una reunión con los clubes de lectura de la ciudad que disfrutaron de la proximidad física y personal que es el sello de la escritora.
Barbitania explora en esta edición, la cuarta, los con-textos de la literatura y se aventura en terrenos nuevos, con más actividades, talleres para iniciarnos en la escritura, el tebeo o la ilustración con Daniel Nesquens, Aurora Luque, Inés Plana y la Laura Perez Venetti y charlas, mucha charlas dentro y fuera del programa. Y en la reflexión surgen temas de plena actualidad; el uso de la inteligencia artificial, la falta de apoyo a la traducción de obras españolas a otras lenguas que no son las habituales, la hibridación de géneros literarios e incluso el contexto y las implicaciones de la cancelación de “El odio”, el controvertido libro de Luisge Martín.
En la charla inaugural, Marta Sanz, Ignacio Martínez de Pisón, Javier Pérez Andújar y Manuel Vilas se prestaron a hablar del éxito, de la presión del autor y de su forja como escritor.
Recuerdos de Marta que leía al Lazarillo de Tormes, Ignacio que encontró en su casa un libro sobre el carlismo, Vilas, cuyo padre compró en algún momento las obras completas de Kafka, y que se llevó a su primer destino como maestro en Utrillas, en Teruel o Javier Pérez Andujar, cuya madre le leía fragmentos de un Quijote incompleto que llegó a su casa de la mano de un familiar impresor. Libros asociados a recuerdos de la infancia que son el origen de una vocación que, ellos, han conseguido convertir en profesión.
Luz Gabás, flanqueada por Antón Castro y Mariano Gistaín repasó la gestación de sus novelas, en las que explora una realidad, lo fácil que es que germine el mal en una sociedad, y en las que a partir de la idea original construye la narración jugando con los diferentes contextos, el histórico o el cotidiano.
En una mesa de escritores, gestores culturales y, columnistas Berna González Harbour planteó a Arsenio Escolar, Antón Castro, Carlos Zanón e Irene Vallejo una de las preguntas del millón ¿Cómo deciden qué leen, que valoran en sus críticas, a quien invitan en sus festivales? Y todos volvieron a los clásicos, entendiendo como tales también libros publicados hace diez o quince años, aquellos en los que nos reconocemos, en los que funciona la conexión humana y que, por algo, se reeditan continuamente.
Leemos para conocer el mundo, porque no hay mejor aproximación a la realidad de un país que su literatura que recupera contextos sociales e históricos pero también se mete en las casas, las historias de las personas y personajes. Y muchos, lo hacemos gracias a los traductores. Arsenio Escolar, explicó como en el siglo XIX la literatura rusa llegó a España gracias a Emilia Pardo Bazán que leyó a los rusos en francés y propició las primeras traducciones al español. Iona Gruia, contaba cómo su lengua de escritura es el español pero su imaginario afectivo es rumano trasplantado en la escritura en español. Leemos a autores del este y norte de Europa que escriben en lenguas minoritarias y lo hacemos porque sus países realizan un esfuerzo tremendo para propiciar estas traducciones. Mercedes Monmany planteaba una realidad en la que quizá no nos habíamos parado a pensar: los 500 millones de hispanohablantes lectores potenciales nos hacen vagos, frente a países con lengua propia muy pequeños que son auténticos luchadores para poder traducir y exportar a sus autores
De las traducciones con IA, podemos hablar en otro momento, porque volveremos, sin duda sobre el tema.
Plataforma de despegue analizaba otros contextos. Y otros géneros. Comic, periodismo, ensayo literario… Antonio Lucas retomaba la geografía de la periferia, un concepto que no es nuevo pero que trasciende a los mapas. Existe también la periferia en las estanterías de las librerías, donde se colocan aquellos títulos que no se definen claramente. Lola Nieto conoce este fenómeno y su libro sobre su experiencia en Japón que no es novela ni es ensayo, plantea la necesidad del escritor de reinventar su propio espacio literario
Javier Pérez Andujar explora el cómic como nueva forma de expresión. Brillante siempre, Javier reivindica el extrarradio como todo aquello que quiere huir de la uniformidad. Escribir un tebeo es, nos cuenta, ponerse al servicio del dibujante y dejar se escribir para uno mismo o para los lectores, abandonar la parte espiritual del artista.
Noemí Sabugal parte del periodismo y demuestra, con Hijos del Carbón, que el buen periodismo es un género literario, en un mundo en el que no hay géneros puros. En sus libros, su mirada compone una polifonía con las de aquellos que le cuentan, desde la mina o los barcos pesqueros, su realidad.
Marta Sanz confiesa que el cine es absolutamente fundamental en su literatura. Benjamín Prado, que empezó a escribir poesía porque un día, al llegar a casa, escuchó a Bob Dylan en la radio, asegura que todas las artes son susceptibles de entrar en otras artes, pero que cada una tiene sus propios códigos. Por eso, la poesía y las canciones no tienen nada que ver. Pero, nos contaba, no hay mejor maestro que la fascinación.
Sergio del Molino, piensa que las experiencias de un autor se permean necesariamente en la escritura, lo que no quiere decir que las cuente, que se habla de hibridación del arte y no tiene sentido porque la propia condición del arte es la mezcla. Mercedes Monmany propone el concepto del run-run ambiental, el que crean las lecturas, música, películas y exposiciones que vemos… que infecta y de una forma u otra afecta o determina la obra de un autor.
¿Y qué ocurre con las traducciones? Sergio del Molino, Benjamín Prado y Marta Sanz encadenaron una divertidísima serie de anécdotas sobre ellas, las de sus obras y las de algunos clásicos.
Fundamental, también, el uso de los archivos, para armar una buena documentación antes de comenzar una novela y porque los archivos personales permiten conocer y armar a los personajes. Sin embargo, coinciden Del Molino y Juan Manuel de Prada, en el doble filo de estos archivos, siempre personales y por lo tanto sesgados. La narración en primera persona es la que les permite a ambos, a través del lenguaje y de la voz de sus personajes aportar matices en un contexto imprescindible en cualquier novela, el del dilema moral. Coinciden también en el mito de un narrador omnisciente, que no existe porque el propio escritor condiciona, con sus lecturas e influencias, la misma narración.
Y si en varios momentos la IA ha asomado las orejas en Barbitania, hemos tenido también un momento de nostalgia preventiva al pensar cómo los correos electrónicos, redes sociales o mensajes de whatsapp deberán ocupar el lugar de las cartas y notas en los archivos personales. Pobres investigadores del futuro. Si los hay.
Para el recuerdo personal, Barbitania ha sido también placer y poesía. Jose Luis Esteban condujo una soireé poética en la que la Iglesia de Santa Ana se quedó minúscula y DI-vinos y di-versos, a la hora del vermú, con la música de Pilar Almalé y un cartel poético magnífico.
Han sido, un años más, tantas charlas, dentro y fuera de programa, tantos libros anotados en la lista de deberes y comprados para leer en las estupendas librerías de Barbastro, Castillón, Ibor y Moises, tantos los descubrimientos de personas, historias y formas de entender la vida y la literatura en un fin de semana como un oasis, como una pausa en la vida. Como testimonio, además de nuevas amistades, las fotos siempre especiales de Marcos Cebrián.
Gracias un año más a Emilio por el sonido de las jornadas y por estar pendiente de todo. Gracias Cristina, Mercedes, Laura, por vuestra gestión en la organización y el trabajo minucioso que ha hecho que de Barbitania se hable en tantos medios, en tantas redes. Gracias María Ángeles Naval por encontrar siempre el enfoque preciso para hacer nuevas presuntas, gracias a Pilar Abad, al ayuntamiento de Barbastro y a la UNED con sus técnicos y personal por haber hecho posible un año más este encuentro y a todos ustedes, que han hecho, con su atención, con su complicidad, que la atmósfera de estos días haya sido tan especial.
Gracias Barbitania.
Más de 2.190 personas confirman el éxito del festival CLB/Barbitania 2025


