Desde estas páginas nos gusta recorrer los rincones del Somontano con palabras, imágenes y memoria; y ahora brindamos, como lo haría Antonio Fumanal con una buena cerveza, por la gente que se atreve. Por quienes inventan, arriesgan y trabajan desde lo pequeño para transformar lo grande.
Brindamos por quienes mantienen viva la tradición y, al mismo tiempo, se abren al cambio. Por los nuevos danzantes que ya forman parte de la historia local tras su primera participación en la festividad de San Ramón. Por quienes organizan jornadas culturales en los pueblos con un entusiasmo que multiplica el valor de cada acto, ya sea un torneo de guiñote, encuentros intergeneracionales, exposiciones, talleres, actividades infantiles, proyecciones o cualquier curso, al recordarnos que la cultura es también motor de convivencia.
Crear es hacer visible lo invisible. Como hace Daniel Vera, que transforma los márgenes en lienzo y convierte el paisaje rural en experiencia sensorial. Como hacía el malogrado artista Miguel Encuentra que ha dejado un legado pictórico abstracto que se puede ver hasta el 27 de julio en Castillo D’Aro (Gerona) y que esperemos podamos ver en su tierra pronto.
Crear es también mantener vivo el aragonés, la lengua de nuestros abuelos, tejiendo así la memoria en una colcha colectiva como ha hecho Bizén Fuster recuperando la tradición oral en un divertido libro que recoge las historias que los yayos contaban en la cadiera junto al fuego.
Y es reconocer, como recuerda Antonio Fumanal, que Barbastro sigue siendo una ciudad con vida, con comercio, con identidad propia. No siempre se trata de grandes gestos, a veces basta con mantener lo que tenemos y darle una mirada distinta, sosteniendo así una idea que prende.
Cuidar también implica hacerse preguntas. ¿Qué modelo de desarrollo queremos? ¿Qué impacto tienen los grandes proyectos planeados para nuestro territorio? La puesta en marcha de plantas de biogás en Barbastro y Azlor abre el debate, porque crecer no ha de significar hipotecar la tierra que nos sostiene. ¿O quizás es necesario y no tan costoso?
Cuidar es, además, un acto de memoria y lo hacemos recuperando la figura de Mariano Lacambra, un inquieto emprendedor barbastrense que ya en el siglo XIX pensó su ciudad con visión técnica, crítica y comprometida con el bien común.
Con nuestra revista no solo queremos informar, sino recoger el testigo de quienes creen en el valor de mantener vivas las tradiciones e historia de nuestro territorio. Y aquí seguimos por petición popular, (aunque señalamos en el anterior editorial que no habría Ronda este mes), brindando, creando, cuidando y soñando un Somontano lleno de vida.
Feliz verano.
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