Las condiciones climáticas en que tenemos que dar clases, y recibirlas nuestro alumnado, no son ni mínimamente aceptables, desde que tuvimos un pico de calor a finales de abril, y ahora con estos calores de mayo (y nos quedan días de junio todavía).
Lo voy a ejemplificar con un caso personal:
Entro al instituto a las 9 de la mañana, y pese a tener las puertas y ventanas de la planta baja abiertas de par en par, ya se nota el calor. Me dirijo a mi Departamento para prepararme para mis clases (debo confesar que no se está mal con el poco alumnado que tengo y que de momento está a la sombra y abajo del todo), pero pronto le dará el sol y subirá la temperatura (y pese a todo, se puede aguantar).
En el recreo marcho a desayunar a la sala de profesores (2ª planta), y según subo las escaleras de cada planta, se va notando el aumento del calor. Entro a la sala y allí, gracias a una bomba de aire acondicionado que tenemos (están arreglando la otra), estamos a ¡27,5 grados centígrados!
Pero luego me ha tocado guardia en una clase de la 3ª planta, y allí el calor es insoportable con más de 30 grados (y eso que en su día se puso una cubierta aislante, pero aquel se acumula y el sol no da tregua, y por la noche ni se refresca ni se ventila). Pensemos que en cada clase hay un número de chavales y chavalas que se mueven e interactúan y la temperatura se dispara aún más, o que el Departamento donde trabaja un compañero / -a está en esta planta y orientado al sol…
Añadan que el alumnado sigue haciendo Educación Física, y sigue teniendo sus clases y exámenes (PAU incluida), con lo que esto conlleva de presión, y no nos sorprenda que se desmaye por algún golpe de calor.
Es evidente que la Administración no va a hacer nada (ya se puso una denuncia ante Inspección de Trabajo), así que como solución de emergencia, el equipo directivo, con buen criterio, ha habilitado la biblioteca y otros espacios disponibles en plantas inferiores para trasladar esas aulas donde hace más calor.
La conclusión es clara: No se puede trabajar en esas condiciones. El instituto es un infierno.



9 comentarios
Contigo, Antonio Lachós.
Gracias
Lo de: «hasta el cuarenta de Mayo….» ya no sirve. Hay que actualizar el refranero.
Siempre ha hecho calor, el verano empieza el 21 de junio y Vox es un partido democrático, repite la carcunda paleolítica y la aspiracional, pero el calentamiento global está ocasionado infinidad de problemas ambientales, sociales y demográficos y este es solo un ejemplo más. Las temperaturas extremas en los meses de junio, y ahora en mayo, dificultan enormemente el normal funcionamiento de colegios e institutos PÚBLICOS y las soluciones son muy caras y difíciles de implementar, más aún para quienes se gastan 173 millones de dinero público en un estadio o 20 millones en unos supuestos estudios de cine que, dada su inviabilidad empresarial, son regalados a la enseñanza privada.
Completamente de acuerdo, Antonio.
Tristemente.
Es usted un paleto.
Señor Topale: a no ser que tenga usted la casilla del padre vacía en su partida de nacimiento, consecuencia directa de la promiscuidad sexual remunerada de su progenitora, me gustaría conocer su verdadera identidad, si procede.
Que de valientes insultos de cobardes anónimos está internet lleno.
El equipo de limpieza te damos toda la razón, nosotras ya llegamos al mediodía con todo el solano a tope, ojalá alguna solución para todos.
Así es.
Un horno.
Así es, además de que los equipos de limpieza y parte de personal docente y no docente, siguen trabajando también todo el mes de julio con todavía temperaturas más altas si cabe, en el caso de personal de limpieza con trabajos físicos de limpiezas a fondo movilizando mobiliario o descolgando ventanas, por nombrar algunos ejemplos…