Ronda Somontano.- ¿Qué es la carrera zen?
Ejercicio y Bienestar.- Correr sintiéndose desde los pies a la cabeza, consciente del esfuerzo que se realiza, sin forzar ni llegar al límite, tratando de dejar pasar los pensamientos para percibir los procesos bioquímicos y energéticos que se producen en el propio cuerpo cuando se le somete a un esfuerzo constante, tal y como ocurre con la carrera continua.
RS.- ¿Tan importante es ser plenamente consciente de la propia carrera? ¿Cuáles son sus consecuencias?
EB.- Correr mecánicamente y estar pensando en cualquier cosa o hablando con otra persona, es como viajar en avión y tratar de contemplar el paisaje, mientras que hacerlo en silencio y concentrado en el esfuerzo y en las sensaciones que constantemente está dando el propio cuerpo, es como viajar andando o en bicicleta disfrutando del entorno. Si se pretende conectar con el sentir en pleno esfuerzo y mejorar exponencialmente, tanto en el rendimiento como en el conocimiento profundo de sí mismo, hay que correr con atención plena, consciente de cada paso. Si se hace así no se necesita reloj, cronómetro ni pulsómetro alguno, pues no hay mejor tecnología que las propias sensaciones para saber cuando acelerar o aflojar la carrera en función de las propias necesidades, tanto biomecánicas, como emocionales, fisiológicas o psicológicas de cada momento.
RS.- ¿Qué condiciones son necesarias para poder practicar la carrera zen en óptimas condiciones?
EB.- En primer lugar tener el firme propósito de querer experimentar un proceso único y singular de conocimiento profundo, no solo para correr más, sino para correr mejor y sentirse mucho mejor, dado que es una excelente oportunidad para conocerse en pleno esfuerzo. En segundo lugar, correr sin utilizar artilugio tecnológico alguno (ni reloj, ni cronómetro, ni móviles u otros) dado que lo que se pretende es conocerse mejor a partir de las propias pulsiones internas. No tener la presión del tiempo es una condición básica. En tercer lugar correr solo, y si se hace en compañía, pactar previamente entre todos los participantes que se trata de una experiencia en comotricidad, con otros, pero que en ningún caso los participantes interactúan, pues cada cual tiene que estar atento a su propio proceso.
RS.- ¿Prestar atención a cada paso es lo que puede definir el rasgo más característico del correr ZEN?
EB.- Prestar atención a cada paso es completamente necesario, pero no suficiente, pues también se necesita centrar la atención en la respiración, en la tensión que se va acumulando en el cuello, en la cara, en los hombros o en la pelvis, crispación que hay que reducir con cada exhalación, reajustando constantemente la postura, basculando la pelvis en retroversión, relajando la cara y los hombros, sintiendo cómodos los brazos o fluidos y ligeros los pies y las piernas.
El corredor zen está constantemente centrado en sí mismo, atendiendo a cualquier molestia o dolor para modificar la postura, alargar o acortar la zancada, acelerar o retardar el paso, con la finalidad de lograr disolverlos transformándolos en placer, el placer de correr con fluidez y ligereza.
Este es el correr zen cuya experiencia está al alcance de cualquier persona que desee sentirse desde la profundidad de sí mismo en el torbellino energético del pleno esfuerzo, conectado constantemente con el propio sentir para no sobrepasar los límites, sino para mejorar la calidad de la vida de manera exponencial hacia el infinito por propia voluntad, siempre y cuando ese sea el propósito.

