La naturaleza tiene un poder máximo, en el que supera al hombre, el de regenerarse.
Sin embargo, científicos han demostrado que llegando a cierto nivel de contaminación y de explotación de los sitios naturales, ya no se puede hacer marcha atrás.
Recorriendo la zona del Salto de Bierge hacia la Fuente de la Tamara (Morrano), durante los meses de julio y de agosto, nos enfrentamos a un espectáculo que provoca muchas emociones: asco, rabia, tristeza, desconsuelo, pena y nostalgia. Los que escribimos esta carta, todos conocimos la zona del Salto de Bierge y Fuente de la Tamara como lugares salvajes que proporcionaban al hombre aguas claras y belleza. Se trataba en aquel entonces de una relación recíproca ya que el hombre cuidaba estos lugares y la naturaleza se lo devolvía. Hoy día estos lugares no sólo llevan la huella del paso del hombre sino que se encuentran heridos por su presencia. Una herida cada vez más profunda que tardará en cicatrizar si las fuerzas públicas no actúan inmediatamente.
Concretamente se trata de una masificación indiscriminada, fruto de un movimiento incontrolado de gente sin respeto por la naturaleza. Escenas de basuras abandonadas, personas conscientes tirando envases al agua, agujeros llenos de desperdicios, comidas, pañales, colillas,…etc. Y mientras unos encienden hogueras en una zona natural protegida con altos riesgos de incendio, otros ingieren gran cantidad de alcohol, y otros llegan en autobuses (siendo la capacidad máxima de uno solo) con sus neveras, sillas, sombrillas, mesas y radios provocando una actuación grotesca que atenta contra la naturaleza.
Así que los miembros de la Asociación Peña Falconera de Morrano proponen varias soluciones para acabar con la catástrofe ecológica que se está produciendo en el Parque Natural de la Sierra de Guara. Tomando ejemplo en otros casos de este tipo en Europa, se hacen pues las propuestas siguientes:
– Cerrar el sitio durante un largo plazo tras una limpieza total para una regeneración completa del entorno
– Análisis por expertos del estado del agua y de la fauna y flora como inicio de un control riguroso y regular.
Una vez saneado el entorno se proponen también medidas preventivas para evitar una misma situación:
– Definir un aforo limitado
– Pagar por aparcar en el Salto
– Controles en los principales puntos de entrada en todo el Parque
– Al igual que en el resto del Parque señalizar las prohibiciones de contaminación
visual, acústica, olfativa y ambiental a favor de la protección de la fauna y flora.
Todas estas propuestas se hacen movidas por la voluntad de recuperar y proteger nuestro patrimonio natural y sabiendo que en nosotros pesa una responsabilidad mayor: los expertos afirman que somos la última generación en poder cambiar las cosas con respecto al medio ambiente. Pensar el presente, preparar el futuro.




