La sentencia “de Castanesa”, que anula el Plan General del municipio, ha coincidido en el tiempo con la de Valdecañas (Cáceres) que ordena destruir cientos de viviendas de lujo, varios hoteles y un campo de golf levantados en la isla protegida de un pantano. La lectura de ambas sentencias tiene muchas similitudes, entre otras:
Ambos recursos fueron presentados por particulares defensores de la naturaleza. Las dos actuaciones urbanísticas omitieron la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), que impone la Ley, y esa omisión ha sido la causa de las anulaciones judiciales. En las dos iniciativas hay una empresa detrás, en el caso de Castanesa Aramón, una empresa pública. Ambos acuerdos urbanísticos fueron adoptados por gobiernos regionales del PSOE, mientras que las sentencias se han dictado cuando gobierna el PP. La reacción de estos últimos ha sido idéntica: no estar de acuerdo y recurrir las sentencias.
De manera que para los actuales mandatarios de Aragón y Extremadura aquellas actuaciones urbanísticas de hondo calado no necesitan E. A. E. (pese a imponerlo la Ley) De ese modo los populares compran la mercancía de los gobiernos socialistas que les precedieron.
Es menester recordar que en el caso de Castanesa la Justicia no ha anulado la ampliación de la estación de Cerler, que no se discute, sino el plan general urbano de Castanesa, que es cosa distinta y distante. Para ampliar Cerler basta con poner más remontes y contratar una empresa austríaca que confecciona una sirga kilométrica cuyos cabos están unidos sin nudos ni bridas (maña que siempre he admirado) La Justicia anula la intención de construir tres mil viviendas en Castanesa sin una evaluación ambiental, dado que esa zona está catalogada de especial protección ambiental. Otra cosa es que Aramón se ampare en las estaciones de esquí como excusa para urbanizar.
Es lógico que este tipo de actuaciones requieran de un E.A.E. y, si es posible, talento. Hay que recordar que en la ampliación de Formigal la empresa Aramón provocó unos tremendos daños en el monte que ocasionaron el deslizamiento de la ladera de una montaña, anexa al aparcamiento de Portalet. El Ministerio de Medio Ambiente, en su revista de noviembre de 2.004, calificó aquello de “desastre ecológico”, y nada pudo hacer por ser competencia de las autonomías… También el programa “Al filo de lo imposible” denunció aquella enloquecida herida proferida a la montaña. La Dirección General de medio Ambiente de la Comisión Europea abrió un expediente… Y el escritor Eduardo Martínez de Pisón, catedrático de geografía y pireneísta afirmó: “Los bárbaros de Aramón han hecho algo intolerable y lo han visto miles de personas. Y han dicho cosas impresentables como que eso se iba a quedar mejor de lo que estaba. Han dicho que iban a ser los depositarios de las montañas de Aragón…”
En Formigal el primer informe de impacto ambiental lo firmaron tres técnicos de la DGA y era contrario a aquella actuación; como al Consejero de Medio Ambiente no le gustó destituyó del puesto a los informantes y luego eligió a un técnico de deportes de una cercana comarca, licenciado en el INEF, para que hiciera otro informe ambiental bizcochable… . Y todo por el empecinamiento en construir en Portalet 3000 aparcamientos a 1.800 m. de altura. ¿A qué coste? En Europa los aparcamientos tan altos los sustituyen por un funicular. Aquí hubo que hacer costosísimas obras de acondicionamiento de una montaña que se desmoronaba, con nuestros impuestos.
En lo que a Castanesa se refiere la compra de suelo por Aramón (que pagamos todos) dizque ha costado 20 millones que ahora, con el plan general anulado, valen muy poco.
Yo no soy ecologista rabioso, es más la mayoría de esos ecologistas no me infunden mucha confianza. Soy ecologista a secas. Y creo que para ampliar Cerler basta con comprar unos remontes y que unos austríacos tejan una sirga kilométrica con los cabos unidos sin nudo.

