Durante estos días festivos de todos los santos se han llevado a cabo diversas actividades en Colungo organizadas por la Asociación Cultural O Portal d’a Cunarda. El sábado tuvo lugar la fiesta de las calaveras en las que los más pequeños del pueblo una vez que asaltan los huertos para coger las calabazas, les van dando forma haciéndoles la nariz y los ojos para luego poner la vela en el interior. Se trata de una actividad que se viene desarrollando desde hace muchos años y pasa de generación en generación, los padres son los encargados de ayudarles a diseñar las calabazas. Una vez hechas se colocan por las calles del pueblo para dar un ambiente siniestro a la noche.
Los niños van ataviados con vestimentas tétricas y con la cara pintada. Para finalizar se ofreció una chocolatada a todos los participantes y a los niños se les obsequio con unas golosinas.
El domingo día de de todos los santos, se celebró la comida de la cofradía, se trata de una de las tradiciones más antiguas que se celebraban en el pueblo, llego un momento en el cual se perdió y desde hace unos años gracias a la asociación se volvió a recuperar, tiene mucho arraigo por parte de los vecinos por lo que siempre hay gran afluencia.
La actividad comenzó al mediodía con la misa que se celebro en la ermita de santa Eulalia ubicada en el interior del campo santo, finalizada la eucaristía se rezo el rosario por los difuntos en el exterior de la ermita y pasadas las dos tuvo lugar la comida en el salón del ayuntamiento. Antes de comenzar el párroco local D. José María Cabrero fue el encargado de bendecir la mesa con una de sus jotas. Se pudo degustar el menú tradicional que se realizaba en aquella época a base de judías y carne de cordero guisada.
Tiempo atrás el día de la cofradía se nombraba a dos vecinos del pueblo como “fosores”y eran los encargados de hacer la fosas en el cementerio, para recaudar dinero para la mejora del cementerio se hacia una subasta con las partes sobrantes del cordero como la cabeza, las patas o el hígado. Este acto también se ha recuperado y hoy en día ya se rifan los productos empaquetados además de otros artículos como menaje, etc.
El fin es el mismo recaudar dinero para destinarlo a la mejora del cementerio, con la recaudación de años anteriores se arreglo el tejado de la ermita. El encargado de hacer la subasta es el antiguo alguacil José María Castillo que vive con emoción este día y disfruta con la puja por los distintos productos. Se trata de un bonito día que sirve para reunir a distintas generaciones de vecinos mayores y pequeños todos con la ilusión de disfrutar de esta fiesta y luchar para que no se pierdan las tradiciones del lugar.



