Jesús Escartín Celaya. En estos tiempos marcados por el signo de la masa, me ha sorprendido que unos comentarios de opinión sobre las fiestas de Barbastro en RONDA SOMONTANO, suscitara espontáneamente tan estimable participación de lectores -a tono con un verdadero Ágora barbastrense, a decir de Pedro Solana-, que nos ha llevado a mantener un diálogo de lo más variopinto gracias a la posibilidad de poder establecer comunicación entre nosotros.
Será, con toda probabilidad, un juego más de la lucha eterna entre la tesis y la antítesis, pero es de resaltar cómo estos comentarios han servido para potenciar el sentimiento personal de cada uno, del propio yo, no sujeto al juego de los sentimientos, criterios y formas de hacer y vivir sugeridas por la influencia mimetista del comportamiento colectivo, sino que apoyado por el convencimiento del propio modo de pensar, ha propiciado desarrollar una capacidad de comunicación con los demás, de abertura, respeto y aceptación de todo lo que son los otros.
En esta coyuntura, y dadas las ventajas de la digitalización, crece, como en tierra abonada RONDA SOMONTANO, por cuanto nos permite establecer debates a través de un foro de opinión que viene a constituirse en un yo -casi en un ente- con su fisonomía, sus ideas, sentimientos y juicios sobre temas puntuales de interés general, que desea ponerse en comunicación con el tú de cada lector.
Una comunicación que se convierte en diálogo porque no cierra la palabra a los demás, porque no pierde el respeto a la persona a la que se contesta, porque deja resonar todas las opiniones por dispares que sean, y porque expone los propios pensamientos de una manera independiente, responsable y libre. Es admirable, por tanto, que cada cual intente decir las cosas tal y como las ve, y que se propicie que el lector exprese su opinión, coincida o no con las otras, aún a riesgo de que cuando las opiniones son opuestas existe la contingencia de endurecer las posiciones y de cerrarse en el propio punto de vista. Todos, tal vez, y más los que hemos sido canalizadores de opinión en los medios de comunicación, tengamos que arrepentirnos de esta falta contra el diálogo y contra la persona.
Más el ejercicio de exponer nuestra opinión, nos brinda también una posibilidad magnífica llenas de esperanza: la de encontrar la verdad que nos libera de perjuicios, de intereses creados, de afecto irracional hacia la propia opinión, por el mero hecho de ser mi opinión, aunque pagando el precio, eso sí, de luchar contra el propio deseo de tener siempre la razón sin abandonar posiciones cómodas, si son equivocadas, pero obteniendo el premio de la verdadera realización de la persona por la abertura razonable, respetuosa y comprometida a los demás.
Así las cosas, aprovecho, pues, para emplazar a Pedro Solana -que me ha sugerido la idea-, a Pepelu y a Anetus, a Pepe y Beturián, y a cuántos a bien lo tengan, para que, pasadas las fiestas, con la mente despejada y el ánimo sereno, contando con la aquiescencia de RONDA SOMONTANO, abramos debates sobre aquellos temas que están en la mente de los barbastrenses y que requieren soluciones inmediatas, en la confianza de que las opiniones vertidas estimulen a los poderes públicos, ahora que las elecciones locales están a un tiro de piedra, a procurar su urgente resolución.
Y con mi agradecimiento a RONDA SOMONTANO, pues sin su concurso sería inviable la iniciativa, hago votos porque así sea.

