“Primer día de junio de 1517. Llego a Barbastro cargado de ilusiones, con la sensación de que mi futuro pertenece a esta ciudad y dispuesto a demostrar que soy capaz de todo. Es un día tan caluroso que la tierra parece envuelta en llamas”.
Este es el inicio de uno de los capítulos de mi próxima novela, “Catedral”, ambientada en la construcción del templo de Santa María. Ese momento y las circunstancias que lo acompañan, podrían asemejarse a lo que viví personalmente hace veinte años, cuando en el verano de 1991 llegué a Barbastro por motivos familiares. A día de hoy, debo admitir que no me arrepiento en absoluto de aquella decisión tan importante. Como educador, disfruto a diario de una profesión que me encanta y cuya vocación heredé de mi madre. Con el transcurso de los años, esta tierra me ha dado grandes satisfacciones, entre las que destacan el carácter afable de sus gentes, las amistades que he encontrado y la satisfacción de ver crecer a mis hijos en un entorno privilegiado.
Junto con mis maletas traía también una de mis principales aficiones: la historia. Ha sido aquí, rodeado de un paisaje único y de un ambiente sosegado, donde he podido lograr el sueño de escribir mis primeros relatos. En una excursión dominical descubrí la aldea abandonada de Suelves, motivo de inspiración de mi primera novela, cuyo protagonista es el general romano Quinto Sertorio. Os aseguro que la visión de este pequeño libro en los escaparates de las librerías, supuso una ilusión tremenda que siempre recordaré. Con “Dulces historias, amargos relatos” se inició mi aventura literaria y todavía sigo en periodo de aprendizaje.
Más adelante se han ido publicando otras de mis obras. Mi segunda novela fue “Sueños de barro”. Ambientada en el siglo I, relata la enorme rivalidad entre las ciudades de Barbotum y Labitolosa. En la época medieval se desarrolló mi siguiente novela: “El vendedor de quimeras”. En ella describo el horror de una cruzada popular que llegó hasta las puertas de Barbastro. A estas tres se le suma mi último libro “El sitio de Numancia”; un ensayo sobre las tribus celtíberas, publicado en 2018.
El principal objetivo de mis relatos ha sido compartir con los lectores, diferentes episodios históricos acaecidos en Aragón; siempre con un afán didáctico. Considero que la historia es una disciplina que no admite medias tintas. Es capaz de conseguir que te enamores de ella en la primera ocasión, o al contrario, hacer que la detestemos para siempre. Y en esa decisión influye enormemente la manera en cómo la descubrimos. En mi opinión, la novela histórica consigue difundir estos hechos, de una manera más amena a como lo haría un libro de texto. Siempre he intentado que mis publicaciones tuvieran el máximo rigor y objetividad, sin desdeñar la ficción que subyace de manera innata en el género novelesco. Conocer hechos alejados en el tiempo pero cercanos en la distancia, ayuda a valorar la herencia de nuestros antepasados y nos integra en la cultura y las tradiciones propias.
Pese a las especiales circunstancias que estamos viviendo, sigo en el empeño de contar historias. También os animo a seguir las huellas del pasado y de sus protagonistas; hombres y mujeres que marcaron los siglos precedentes.
No quiero finalizar sin olvidarme de nuestros autores locales. Con su enorme calidad literaria, han logrado fomentar el hábito de la lectura. Son un referente que, día a día, consigue poner su granito de arena en la actividad cultural de esta ciudad, en la que tan orgulloso me siento de vivir.

