Ronda Somontano.- ¿Qué se entiende en Ejercicio y Bienestar por sentir?
Ejercicio y Bienestar.- Pues lo mismo que indica la palabra, darse cuenta de que algo conmueve la vida interna, nuestra sensibilidad. No tiene que ver nada con la razón, los pensamientos o los valores adquiridos. Se trata de agudizar la sensibilidad y percibir lo que pasa en el propio organismo, en la propia vida, sin el filtro del pensamiento.
R.S.- Pero hay personas que tienen muchas dificultades para sentir porque todo lo pasan por el tamiz de su mente ¿Cómo hacer que sientan en vez de pensar?
E.B.- Es sin duda una cuestión compleja que requiere tiempo, dedicación y paciencia. Pero conviene tener presente que toda fuente de conocimiento empieza siempre en el mundo sensible, por los sentidos. El pensamiento es la interpretación que se hace del mundo sensible pasado por el tamiz de la cultura, de la ideología y de los estereotipos más diversos.
R.S.- ¿Y cómo aprender a diferenciar entre sentir y pensar para utilizar uno u otro modo de vivir cuando más convenga?
E.B.- Existe un procedimiento que da muy buenos resultados y que ya se ha comentado en estas páginas: respirar de manera consciente y tratar de centrarse en sí mismo. No es fácil, ya que requiere atención, concentración y entrenamiento constante, pero cuando se logra se está en condiciones de percibir el propio cuerpo como con una lente de aumento.
R.S.- ¿Qué se logra cuando se puede sentir con claridad el propio cuerpo?
E.B.- Se obtiene de inmediato una maravillosa sensación que proporciona mucha paz y tranquilidad. Es como si de pronto una persona entrará en su propia mansión, en su propio palacio, un lugar que siempre había contemplado desde fuera y con ciertos recelos e incluso miedo. Contemplarse a sí mismo de manera sensitiva otorga de inmediato sensaciones de bienestar, de confianza en sí mismo, de gratitud a la vida y de templanza.
R.S.- ¿Es como atravesar el túnel del tiempo?
EB.- El del tiempo y el del espacio a la vez. En el universo infinito que se abre en el interior del cuerpo sensitivo tan solo existe el presente, no hay lugar para el pasado o el futuro, que son recursos de la mente, mientras que la dimensión espacial se transforma en proyecciones holográficas de sí mismo, globales o parciales, que difícilmente se han podido percibir antes.
R.S.- ¿Da la impresión que se trata de atravesar una barrera mágica y que al otro lado existe otro mundo mucho más tranquilo y confortable?
E.B.- Así es exactamente. Dentro de cada persona existe un mundo sensible y sintiente, pero para llegar hasta la vida sensitiva se tiene que aquietar la mente previamente para que el interior pueda iluminarse y contemplarse con la luz de la conciencia. Es imprescindible apaciguar la mente para poder utilizar su energía psíquica y lograr iluminarse por dentro.
R.S.- Pero no se puede estar todo día enchufado al sentir ¿Cuándo, cómo y de que forma hacerlo para lograr vivir con bienestar?
E.B.- Para estar conectado todo el día con uno mismo se requiere de un retiro que permita el necesario silencio. Pero en la vida cotidiana también se pueden encontrar momentos para practicar y entrenarse de manera consciente.
Un modo muy eficaz es tumbarse en el suelo y adoptar la postura base de restauración, en decúbito supino (mirando hacia el techo), con las piernas semiflexionadas y con una pequeña cuña debajo de la cabeza para mantener la zona cervical estirada. Practicando la respiración diafragmática consciente en esta postura se logra una fácil conexión con el sentir. Tan solo hay que ir prestando atención a las sensaciones que se presentan para aceptarlas y sentirlas en plenitud: picores, molestias, hormigueo… o amplitud, soltura, pesadez…, y al exhalar tratar de disipar estas sensaciones para que aparezcan otras.
Con el transcurrir del tiempo y la práctica consciente será posible conectarse al propio sentir en otras situaciones: permaneciendo de pie o sentado ajustando la postura, caminando o siempre que se necesite.



