Eduardo Ferrer.
Mi nombre es Eduardo Ferrer y soy un funcionario mileurista y pocos euros más del Ayuntamiento de la ciudad y con estas palabras deseo expresar mi pensar para todas las personas que se atrevan a pensar;
Vivo en el país de Alí Babá. Un lugar maravilloso en el que los gobiernos uno tras otro sin importar el color de su banderita o pin de la solapa, ROBAN Y APLASTAN los derechos de los trabajadores que nuestros antecesores consiguieron a base de golpes en el lomo y padecimientos de casi pobreza.
Vivo en el país en el que los políticos mienten impunemente, prometiendo cosas que no solo no cumplen jamás sino que operan en sentido opuesto y se cojen de la mano con el partido que no quiero votar, para saltar a la comba en el divertido y consentido juego de durar lo suficiente saltando por encima de la cuerda que nos sujeta a los trabajadores, pero solo hasta que se lleven calentito un inmerecido e incomprensible sueldo vitalicio, después de eso, se termina el juego, desaparecen y nosotros olvidamos todo el mal que nos han causado y todas las explicaciones a sus mentiras que nunca nos han dado.
Vivo en un país en el que las buenas personas existen pero están anuladas con partidos estúpidos de futbol, corridas de toros y demás eventos que serían divertidos si la justicia dejase aflorar la felicidad, pero que en este momento, solo son anestesia cerebral para contener la airada y lógica respuesta que todos los trabajadores debiéramos tener ante en atraco que sufrimos no solo al bolsillo, sino al honor y dignidad. Además, la técnica del despiste con eventos deportivos…me recuerda viejos tiempos que supuestamente ( aunque yo lo dudo), han pasado.
Vivo en un País en el que los ladrones y delincuentes son duramente ajusticiados, siendo recluído por un tiempo ridículamente corto, en lugares donde viven SEGURO mejor que muchos trabajadores que moran fuera del recinto carcelario y consumen los recursos que mis familiares y amigos necesitan para vivir, estudiar y ser curados en su enfermedad. Eso cuando son delincuentes comunes, porque cuando no lo son,cuando son poderosos, NI SIQUIERA PISAN UNA CELDA, tan solo pagan con lo que me han robado una mísera fracción de su botín.
Vivo en un país que no se mueve, que no se queja y que una tras otra ve caer ostias contra su dignidad sin hacer el más mínimo atisbo de parar con su maltrato, por el MIEDO a los señores feudales que oprimen nuestro cuello para que nadie levente la voz.
¿ Hasta cuando?…

