Pedro Solana (Barbastro). Desde el collado de la Pala del puerto, nos deslizamos en rápido descenso hacia el aislamiento de la Era de la Brujas. ¡Qué decir de las sensaciones que nos evoca este grandioso paraje…! Por ejemplo (y al hilo de su nombre) ¡Un aquelarre…! 
Es un lugar misterioso, inmenso y solitario, donde la montaña calcárea se revuelve torcida por continuos subires y bajares, simas y colinas en las que, para más dificultad, empieza a escasear la nieve y hay, por tanto, que esmerarse para elegir bien el trazado.


