Barbastro acogió una concentración de fin de curso de las escuelas de Tai Chi de Barbastro, Monzón, Albelda y Huesca, una cita que reunió en el Centro de Congresos a unas 40 o 45 personas para compartir práctica, aprendizaje y convivencia en torno a una disciplina que Daniel Murciano lleva años difundiendo en el territorio.
Daniel Murciano, maestro y campeón de España, dirigió una jornada que no buscaba la exhibición, sino el encuentro. La concentración permitió reunir a alumnos y compañeros de distintas escuelas y seguir dando visibilidad a un arte que exige constancia, escucha y una forma muy distinta de estar en el cuerpo.
El propio Daniel reconoció que en esta ocasión la participación fue algo menor que en encuentros anteriores, aunque destacó el buen nivel de la práctica y el valor de poder reunirse. “Siempre nos podemos juntar para compartir un poquito y para poder difundir el arte del Tai Chi”, explicó, agradecido a quienes dedicaron parte de su tiempo a participar en la actividad.
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Un arte marcial trabajado desde la salud
Murciano recuerda que el Tai Chi es, en origen, un arte marcial chino interno. Sin embargo, en las escuelas que dirige el trabajo está enfocado sobre todo hacia la salud, la concentración y el equilibrio físico y mental.
En una época marcada por la prisa, el ruido y el estrés, Daniel subraya que una de las primeras aportaciones del Tai Chi es la concentración. “Hace mucha falta en estos tiempos”, señaló al hablar de una sociedad que vive con una gran distorsión y una aceleración constante.
La segunda gran aportación, explicó, es la quietud. El Tai Chi obliga a salir del ritmo habitual de hacerlo todo deprisa. Sus movimientos lentos, relajados y circulares ayudan a calmar la mente, a soltar tensión y a recuperar una relación más consciente con el cuerpo.
“Nos ayuda a nivel mental, nos ayuda a nivel físico, porque nos aporta calma y quietud”, resumió Murciano durante la entrevista.
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Movimiento lento, cuerpo activo
Daniel Murciano insiste en que el Tai Chi no es una práctica pasiva. Aunque se realice despacio, trabaja de forma profunda. Activa los tendones, favorece la circulación, moviliza la estructura corporal y ayuda a mantener las articulaciones sin someterlas a un desgaste agresivo.
Esa es una de sus principales virtudes. Aporta mucho sin castigar el cuerpo. Permite trabajar la postura, la coordinación, la estabilidad y la movilidad desde un ejercicio suave, progresivo y adaptable.
Murciano lo explica de forma muy gráfica cuando habla de los movimientos circulares y de cómo el cuerpo va soltando, recolocando y encontrando su sitio a través de la práctica.
Una disciplina para todas las edades
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El Tai Chi puede adaptarse a personas de distintas edades y condiciones físicas. Quien tiene más fuerza o más juventud puede practicar con posturas más bajas, aperturas más amplias y mayor intensidad. Quien necesita un trabajo más suave puede realizarlo más arriba, más lento y con menos exigencia.
Para Murciano, esa capacidad de adaptación es una de las razones por las que esta disciplina puede acompañar durante muchos años. No se trata de competir ni de forzar, sino de practicar con continuidad y ajustar el movimiento a cada cuerpo.
Barbastro y Monzón mantienen viva la práctica
Las clases de Barbastro se imparten en la Sociedad Mercantil y Artesana, entidad a la que Daniel Murciano quiso agradecer el apoyo recibido durante estos años para poder desarrollar y difundir esta práctica. En Monzón, las sesiones tienen lugar en la Asociación San Mateo.
Las plazas son limitadas por el espacio disponible, por lo que las personas interesadas en incorporarse al próximo curso deben ponerse en contacto con Daniel Murciano, que es quien gestiona los grupos.
El encuentro terminó con el saludo tradicional del Tai Chi y con la sensación de haber vivido una jornada sencilla, pero llena de sentido. Una mañana para compartir práctica, cerrar el curso y recordar que hay disciplinas que no solo enseñan a moverse. También enseñan a parar.
El profesor de Monzón Daniel Murciano, Campeón de España de Wushu
Daniel Murciano de Monzón y Andrés Pascual de Huesca, brillan en el Campeonato de Artes Marciales

