La liga provincial de Datchball recala en el polideportivo Ángel Orús de Barbastro los próximos días 8 y 9 de marzo. Será una buena oportunidad para acercarse a conocer el ambiente lúdico – deportivo que se vive en la cancha y en las gradas y para conocer algo más sobre esta práctica que reúne en cada jornada a cientos de niños y padres.
Las personas que ronden el medio siglo de vida recordarán los juegos en la calle y en especial el balón prisionero o ‘brilé’ como lo conocíamos en la calle Esparza. Una raya hecha con tiza separaba el campo y a un lado y otro, dos equipos trataban de eliminarse a balonazos. Si la pelota tocaba el suelo, estabas eliminado, si la cogías podías salvar a un compañero. Jugábamos chicos y chicas, de distintas edades, sin distinción. Entonces no sabíamos que practicábamos un deporte inclusivo y transgénero. Esos conceptos no se estilaban, todos éramos iguales.
No sé por qué ese deporte que rezumaba tantos valores educativos dejó de practicarse en las calles fagocitado por el fútbol, en su mayoría.
Desde hace dos décadas este juego está volviendo a tomar relevancia con un nombre más sofisticado, Datchall, (golpe de balón en inglés) -¿por qué esa manía de ponerle a todo nombres en inglés despreciando nuestra lengua?– que ha surgido de las aulas aragonesas y que trata de expandirse por el territorio nacional. De momento ya se ha consolidado en Aragón (en las tres provincias) donde nace y nos hemos convertido en potencia, y también en Cataluña, por los lazos de vecindad.
En los colegios Barbastro del Alto Aragón, Pedro I, La Merced y San Vicente de Paúl se lleva practicando con furor desde hace unos cuatro años con una actividad extraescolar y hasta hay una liga provincial en la que también participan equipos de Lérida.
El germen hay que buscarlo en el profesor de Educación Física Roberto Navarro que en 2005 ideó unas reglas para jugar con sus alumnos del colegio de Brea de Aragón (Zaragoza). El reglamento se extrapoló a todos los colegios que quisieran implementarlo.
Las diferencias con el ‘balón prisionero’ son notables: Se juega con tres balones, se acorta el campo cuando pasa el tiempo y hay banquillo lo que implica que todos los participantes deben jugar, a diferencia de otros deportes.
Hay una versión para adultos, el Dogeball, con similares reglas, aunque las características del balón son otras (más pesado). Desde Aragón se ha creado una federación y muchos aragoneses nutren la selección española que juga Mundiales y Europeos. Además, las madres y padres de los niños que practican en el colegio Datchball forman equipos y juegan en sus propias ligas.
El éxito y la popularidad de este deporte lo explica Lucía Giral, una de las responsables de las clases extraescolares en Barbastro junto con su compañera Cristina Liarte:
“No requiere gran condición física. Es un deporte que busca la inclusión sobre todo y transmite muchos valores como la deportividad o el respeto. De hecho, en las competiciones se prima el respeto por el rival, por el árbitro y el comportamiento ejemplar en la grada. Se busca una práctica deportiva amable, donde todo el mundo se divierta, se lo pase bien y donde ganar sea lo de menos”.
La inclusión va más allá del género y de la edad ya que se permite a los padres y madres poder entrenar con los chavales periódicamente, “pero para eso tiene que haber la implicación de los padres”. En este sentido Lucía y Cristina animan a los progenitores a que descubran esta práctica y compartan un momento divertido con sus hijos. “Somos unos 50 en Barbastro, a los niños les atrae tanto en técnica como en estrategia”, comenta. Entre sus beneficios, destaca que “favorece la coordinación óculo manual, los reflejos, habilidades motoras, la agilidad, la atención y la concentración, … Es un complemento ideal para la formación del niño y no es competitivo. Este es un deporte más de colaboración”.
Lucía y Cristina trabajan para que cimentar este deporte y que tenga continuidad en el futuro en Barbastro. “Ojalá llegue lejos porque es un deporte novedoso, diferente e incluye a todo tipo de niños. En fútbol si no estás convocado no puedes jugar y sólo juegan los mejores, aquí todo el mundo tiene su oportunidad”, concluye, lanzando de nuevo el guante a los padres para que formen un equipo.


