David Gatta, ¿Cuándo sentiste por primera vez el pálpito de la creación artística?
Creo que ese pálpito surgió cuando tenía 30 años. Hasta entonces, la pintura siempre había sido algo que hacía de manera esporádica, sin mayores pretensiones. Pero cuando estaba esperando el nacimiento de mi hijo, empecé a hacerme preguntas sobre la vida que quería llevar y el ejemplo que quería darle. ¿De verdad quería enseñarle a renunciar a los sueños? Esa reflexión me hizo darme cuenta de que tenía que intentarlo, tenía que luchar por lo que realmente me apasionaba. Ese momento fue crucial, porque fue ahí donde el arte se convirtió en algo más que un hobby: se convirtió en una meta. La decisión de seguir el camino del aerógrafo fue lo que me dio ese primer pálpito auténtico de creación artística, y es lo que me ha llevado hasta donde estoy ahora.
Mural de Salas Bajas
“Este fue mi primer mural de gran formato, un proyecto que me preparé muy bien antes de comenzar. Me asesoré con mi amigo Juanjo Barón, un gran aerografista, en su estudio en Bilbao. Gracias a su ayuda, pude planificar mejor cómo abordar este gran desafío. Lo que no se me ocurrió hasta que llevaba tres días trabajando en la pared fue añadir una chapa para completar el sombreado del sombrero, algo que logré hacer justo antes de terminar el mural, el penúltimo día de trabajo.
También fue una experiencia diferente para los aldeanos de Salas Bajas, ya que cuando el calor del día bajaba, se iban a la terraza del bar que está al lado del mural y me contemplaban trabajar como si yo fuera la pantalla de un cine.
En la segunda foto que me hizo Eva, quería transmitir esa satisfacción, ya que fue un reto importante para mí y marcaría el inicio de una nueva etapa en mi carrera de muralista a gran escala.”
Mural en Azlor
Gatta firma en Azlor el primero de los murales de Saborea Guara Somontano
¿En la escuela destacabas en las clases de dibujo?
La verdad es que no, para nada. Nunca fui el mejor estudiante, y tampoco sabía que tenía habilidad para dibujar. En la escuela, el dibujo era algo que me gustaba, pero no destacaba especialmente en ello. Eso sí, siempre me ha gustado observar el mundo a mi alrededor, notar los detalles. Supongo que el arte siempre estuvo ahí, solo que dormido, esperando el momento adecuado para despertar. Fueron muchos años después, ya de adulto, cuando esa pasión cobró vida y supe que era lo que quería hacer de verdad.
Mural ‘El beso del hortelano’. Barbastro
“Esta imagen pertenece a un mural en el que quise rendir homenaje a los hortelanos, representándolos besando un tomate rosa, un símbolo de su trabajo y de las tierras que cultivan. El mural tiene un componente especial porque no solo es una obra de arte, sino que también invita a la interacción, donde las personas imitan el mural, creando una conexión entre lo pintado y la realidad.
El mural fue un proyecto que tuve que hacer en varias etapas por distintos contratiempos. A pesar de las dificultades, decidí darle un giro al concepto, haciendo que la obra fuera interactiva para las personas que quisieran tomarse fotos con ella, como en esta imagen donde sostengo el tomate mientras los hortelanos me besan, replicando la pintura.”
Has sido alicatador, pintor de coches… ¿cómo ha sido el tránsito para que actualmente tus murales estén en muchos lugares del Somontano y aledaños?
El tránsito no fue nada sencillo, y mucho menos directo. Trabajé durante años como alicatador, pintor de coches y rotulista, y quiero pensar que todos esos oficios me ayudarán a entender cómo planificar un mural, desde el diseño hasta la ejecución. Mientras desarrollaba mi técnica con el aerógrafo, empecé a aceptar encargos pequeños, como pintar sobre capós de coches, por ejemplo. Era mi manera de seguir practicando, de ir sumando experiencia y mostrar lo que podía hacer. Poco a poco, la gente empezó a notar mi trabajo, y eso me abrió muchas puertas. El boca a boca en la comunidad fue clave para que mis murales llegaran a tantos lugares. Pero todo ha sido fruto de la constancia, de la práctica diaria, y de las muchas horas dedicadas a perfeccionar mi técnica.
Las camisas de Sito
“Llevaba tiempo queriendo realizar un retrato personal en un soporte diferente, y finalmente opté por utilizar parquet. Antes de abordar este trabajo, hice dos ejercicios previos, pintando dos retratos en el mismo soporte, para asegurarme de que la nueva pintura que estaba usando funcionaba bien. Me gustó mucho el resultado que conseguí en estos primeros ensayos.
El retrato que ves es de Sito, propietario de La Esquineta en Barbastro. Lo llamé un día para hacerle una sesión de fotos, y él, sin problemas, se prestó a ello. Este proceso me permitió trabajar con más libertad y disfrutar del proyecto, aplicando todo lo aprendido en esos retratos previos. Me sentí muy cómodo con el acabado final sobre el parquet, ya que le dio una textura y profundidad únicas al retrato.”
No es lo mismo pintar un cuadro, que queda en una casa particular, que los murales que son vistos por miles de personas. ¿Qué sientes cada vez que pasas por delante de uno?
Es una sensación muy especial, llena de orgullo pero también de humildad. Ver uno de mis murales en la calle es como ver una parte de mí que ya no me pertenece. Cuando estoy creando, el mural es mío, es mi visión. Pero una vez que lo termino y lo firmo, pasa a formar parte de la vida de las personas que lo ven. Cada uno lo interpreta a su manera, lo conecta con sus propias experiencias y sentimientos, y eso lo hace especial. Siento una gran satisfacción al saber que mi trabajo tiene un impacto, que puede alegrar un rincón de una ciudad o despertar emociones en las personas. Pero, al mismo tiempo, también es un recordatorio constante de que debo seguir mejorando y creciendo como artista.
Mural en la UNED de Barbastro
“En este proyecto del, se enfrentó a varios desafíos debido al mal tiempo. Durante más de una semana fue imposible avanzar porque no paraba de llover, lo que dificultaba cualquier trabajo, ya que la pintura blanca que usaba para preparar la pared se deslavaba con la lluvia. La foto inicial muestra cómo era la pared antes de empezar a trabajar.
Finalmente, cuando el clima mejoró, pude comenzar con los primeros trazos, y una vez que logré avanzar, continué trabajando de corrido hasta completar el mural. En las imágenes se puede ver el proceso de transformación, desde los primeros pasos hasta el resultado final, una obra que simboliza un gran esfuerzo y persistencia ante las dificultades climáticas. El mural, que representa una estantería de libros, es ahora un reflejo de la cultura y el conocimiento, homenajeando grandes obras literarias.”
¿Cuál fue tu primer mural, qué recuerdos tienes de él?
Para atreverme a pintar un mural grande, primero tuve que traspasar esa sábana blanca que todos tenemos, ese miedo inicial. Antes de eso, hice pequeños murales que me ayudaron a entender cómo funcionaba todo. Recuerdo uno en la pared de Visi Decoración, otro en la cochera del Hostal Palafox, y otro más en el Bar El Duende de Estadilla. Los nervios y el miedo siempre estaban presentes, pero cada mural me ayudaba a ganar confianza. Aprendí mucho de esas experiencias, sobre todo sobre cómo manejar las proporciones y usar la cuadrícula para trasladar el diseño al muro. A pesar de los errores que cometí, lo recuerdo con muchísimo cariño porque fue el comienzo real de este viaje. Cada uno de esos murales, por pequeño que fuera, me preparó para los desafíos mayores que vendrían después.
Murales en Estadilla
“La fachada originalmente era completamente lisa. La idea detrás de este mural era crear la ilusión de ventanas en la pared, dando vida a la superficie plana. Además, el mural rinde homenaje al día de la verbena, una festividad importante para Estadilla. Los personajes que aparecen en las «ventanas» están participando en actividades cotidianas, pero también transmiten el espíritu festivo. La obra busca integrar la tradición local en el entorno urbano, conectando a los transeúntes con el mural.
En el mural de la biblioteca, en la parte inferior del edificio está la guardería, por lo que se decidió hacerla atractiva y apropiada para los niños. En el mural principal, representé una casa en un árbol, simbolizando un espacio de imaginación y lectura, mientras un niño lee un libro, elevando la importancia de la lectura desde una edad temprana. Es un mural pensado para conectar tanto con los pequeños de la guardería como con los visitantes de la biblioteca.”
¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cuentas con un equipo?
Mi proceso creativo comienza con una idea que puede venir de cualquier lado: de algo cotidiano, de una fotografía, de una película, o simplemente de una imagen que me viene a la mente. A partir de ahí, busco referencias visuales que me ayudarán a definir la composición y, en ocasiones, realizar mis propias fotografías. Además, en algunos bocetos cuento con la ayuda de Pablo Sagarra, que me ayuda a dar forma a las ideas. Trabajé mucho con la técnica de la cuadrícula para mantener las proporciones cuando paso el diseño a la pared. Aunque la mayor parte del tiempo trabajo solo, siempre cuento con el apoyo de mi pareja, Eva, que es fotógrafa y me ayuda muchísimo en la parte visual y creativa. Creo que cada paso en el proceso está muy pensado, pero también dejo un espacio para la espontaneidad y la improvisación cuando sea necesario.
Mural en Laperdiguera
“En esta imagen se puede ver el mural de unas manos sosteniendo una planta, un diseño que fue aceptado para rendir homenaje a los agricultores y su conexión con la tierra. Recuerdo que antes de comenzar a trabajar en este mural, dediqué semanas a practicar el dibujo de las manos, ya que es una de las partes del cuerpo humano que considero más difíciles y que requieren mayor tiempo y precisión. No quería arriesgarme a bloquearme al realizar un retrato de manos en un formato tan grande.
La foto me la tomó Merino, el dueño de la casa donde pinté el mural, justo cuando terminé el trabajo. Este mural es un símbolo de cuidado, respeto y conexión con la naturaleza, algo que quise reflejar a través de las manos que sostienen la planta con delicadeza, pero también con fuerza y dedicación.”
No vamos a preguntarte por todos los murales, porque son muchos, ni porque nos digas cuál es tu favorito porque seguro lo das todo cuando los haces, pero sí que nos cuentes alguna anécdota.
Hay algo bastante gracioso que ya tengo asumido. Cuando pintaba en pequeño, si algo no me gustaba, no me importaba borrarlo y empezar de nuevo. Nadie lo veía, así que no tenía que dar explicaciones. Borraba, empezaba otra vez, y listo. Pero en los murales es otra historia. Cuando estás a varios metros de altura, eres el último en saber cómo va quedando el trabajo. La gente que pasa por la calle ve el resultado antes que tú mismo.
Mural de la calle Monzón, homenaje a Murillo. Barbastro
“Esta imagen muestra un antes y después del mural «Misioneros». En la primera foto, captada por Juan Téllez Gómez, se ve el estado inicial de la pared, llena de imperfecciones y con un aspecto deteriorado. En ese momento, yo estaba estudiando cómo iba a replantear el mural, una tarea que parecía un gran reto debido al mal estado de la superficie.
En la segunda imagen, aparece el mural terminado. Hoy en día, al mirarlo, me sigo sorprendiendo de cómo fui capaz de sacar adelante el proyecto con una pared tan difícil. Las imperfecciones de la pared hicieron que fuera complicado plasmar el diseño, pero el resultado final muestra un mural que no solo supera esos obstáculos, sino que también los integra, creando una obra impactante y significativa.”
En el mural de la calle Monzón, el homenaje a Murillo con las mujeres en la ventana, tuve una de esas situaciones. Estaba pintando uno de los retratos y, como ya estaba oscureciendo y parecía que iba a llover, decidí no bajar a verlo. Total, ¿qué podría salir mal? Pues cuando por fin bajé, me di cuenta de que el retrato no estaba quedando como quería. La gente, por supuesto, estaba encantada, diciéndome que se veía genial, pero yo sabía que había algo que no encajaba. Pasé toda la noche dándome vueltas al asunto hasta que me di cuenta de que me había equivocado en las proporciones… por 50 centímetros.
A las seis de la mañana, ahí estaba yo, con un cubo de pintura blanca, borrando todo el retrato. Cuando ya era de día, la gente que había pasado el día anterior me miraba con cara de «¿qué estás haciendo?». Me preguntaban por qué estaba empezando de nuevo, y yo, sin pensarlo dos veces, les dije que la lluvia me había estropeado el trabajo. A veces, es mejor culpar al clima que tratar de explicar la verdadera locura de un perfeccionista.
Creas a la vista de todos ¿la gente te habla mientras lo haces? ¿te incomoda?
Sí, la gente se suele acercar a hablar o comentar lo que estoy haciendo, y aunque a veces interrumpe un poco el ritmo, disfruto de esas conversaciones. Me gusta compartir el proceso con ellos y, lo curioso es que, en ocasiones, sin que lo sepan, sus comentarios me dan pistas para resolver algún problema técnico en el que estoy atascado. Esas interacciones me permiten ver mi trabajo desde otra perspectiva. Así que, lejos de incomodarme, me encanta hablar con los curiosos. No solo me conecta con ellos, sino que me aportan ideas valiosas que a veces no habría considerado por mí mismo.
Mural de Laluenga
“Este mural en la entrada de la localidad transforma una nave industrial y la báscula municipal, embelleciendo la zona con un trampantojo que da vida a la fachada. Pinté escenas cotidianas con aldeanos conversando, niños jugando, hortelanos, fauna local y recreé elementos del antiguo Almerge. También integré el pueblo de fondo y convertí unas cajas de telecomunicaciones en fuentes. La caseta de la báscula la transformé en una construcción de piedra, creando un paisaje que combina tradición y modernidad, aportando color y vida a la estructura industrial.”
¿Te decides dar el salto fuera de Aragón?
Sí, como ciudadano del mundo, siento que el arte no tiene fronteras. Me encantaría llevar mis murales a otros lugares, tanto dentro como fuera de España. Cada lugar tiene su propia cultura y forma de conectarse con lo que haces, y me intriga ver cómo mi trabajo podría resonar en contextos diferentes. Siempre estoy abierto a nuevos retos y oportunidades para llevar mi arte a nuevos horizontes. Creo que expandirme es parte natural de este camino, y estoy preparado para dar ese salto cuando llegue el momento.
Peluquería Michel Bielsa, Barbastro
Este trabajo lo realicé en la peluquería de Michel, quien quería agregar un detalle artístico en la pared del recibidor. Michel había visto una foto que le gustó hace tiempo y decidimos reproducirla directamente en la pared. El mural se realizó en monocromo, utilizando una escala de grises, ya que es una técnica con la que me siento más cómodo a la hora de pintar. La simplicidad del blanco y negro me permite enfocarme en los detalles y en el juego de sombras, logrando un impacto visual li.
Una vez terminado, el mural parecía un póster mal puesto, sujeto con cinta de carrocero, lo que le daba un toque curioso y original que jugaba con la percepción del espectador. Fue un proyecto que disfruté mucho, tanto por el reto técnico como por la satisfacción de ver cómo encajaba el arte en un espacio cotidiano como una peluquería.
Algo más que nos quieras contar
Algo que he aprendido en este camino es que el arte, como cualquier otra disciplina, requiere dedicación, perseverancia y horas de trabajo. En mi caso, la aerografía fue primero un hobby, luego una terapia, y finalmente se convirtió en mi modo de vida. La vida da muchas vueltas, y aunque nunca es tarde para encontrar tu camino, cuanto antes una persona se sienta bien consigo misma, antes podrá ser feliz, incluso si luego decide cambiar de rumbo. Eso es lo que intento transmitir a través de mis murales, especialmente a los jóvenes. No importa cuántas veces cambies de dirección, lo importante es encontrar lo que te haga sentir pleno y seguirlo sin miedo.
Mural en Castejón del Puente
En la localidad se decidió rendir homenaje a la antigua estación de tren con este mural en monocromo. El diseño se realizó siguiendo las indicaciones del Ayuntamiento, buscando ser lo más fiel posible a la imagen original de la estación. El resultado es una representación nostálgica que recuerda la importancia histórica del ferrocarril para Castejón del Puente, integrándose perfectamente en la arquitectura del entorno y manteniendo un estilo clásico y atemporal.
Monzón
Un gran mural templario concluye la rehabilitación de la Plaza de la Ceca
Edición impresa noviembre 2024: Galería al aire libre de Gatta














