Nadie quiere acordarse de aquel año 2020, infausto y confinador. En tiempos de crisis y queriendo salir adelante todos inventamos, tratamos de evolucionar.
Montañeros de Aragón de Barbastro en tan malos tiempos ideó un Belén Montañero de cercanía bajo los arcos de la ermita de San Juan de la Almunieta, desbrozó el antiguo camino de Costean a Cregenzán Y el grupo de Marcha Nórdica propuso incluir al Club MAB en las Fiestas mayores de la ciudad.
¿Y cómo, se preguntarán ustedes….?.
Pues recorriendo los caminos somontaneses que confluían en Barbastro desde los cuatro puntos cardinales. Primero fueron Cregenzán y Burceat en pleno COVID, luego llegaron Costean , Salas Bajas, Pozán, Estadilla y este año ha tocado salir desde Peraltilla.
Eso sí, siempre se ha terminado con un vermut de fiestas y si se puede, con el mejor ambiente de las salidas de Marcha Nórdica.
He de confesar que después de haber participado durante años en todas las secciones de nuestro Club, prefiero ahora disfrutar de esta sección para regalarme la amistad de mis compañer@s y de una actividad deportiva suave y admirativa de paisajes y paisanajes.
Pero este año la ruta elegida significaba mucho pues hace más de treinta años empecé a recorrerla en bicicleta de montaña.
No podía renunciar a caminar por ella, rememorando tantas aventuras y tantos momentos vividos. Un camino que sube desde Peraltilla hasta coger altura en un cordal de sierra, por unos altozanos que separan las vertientes del Vero a un lado y de la Nacional 240 hacia Huesca del otro. Vistas al norte de la sierra de Sevil, Alquézar flanqueados en la lejanía por los colosos Cotiella o Turbón y Berbegal siempre presente al sur en el horizonte.
No hay nada como un cafetito caliente a primera hora, servido por el alcalde de Peraltilla, José Pedro Sierra, junto a unos cuantos vecinos en su entusiasmo hospitalario de siempre.
Y ya puestos a caminar, comenzaban las charradetas de tertulia entre todas y todos haciendo muy fácil la marcha por una pista nordicable, ancha y de suave pendiente.
Parecía mentira al finalizar que hubiesen sido 16 kilómetros cuando solo hubo una paradita cerca del Pueyo y en la misma plaza del Sol donde las ganas de juntarse eran irrefrenables frente a la cámara. Desde nuestro querido Monasterio y con un grupo que crecía hasta la treintena de participantes bajábamos el camino de los canónigos muy contentos y descansados por un descenso agradecido que nos acercaba a la Bodega Fábregas otra vez, como en la primavera de 2024 durante las 12 horas del 75 aniversario pero ahora sería para un ratito agradable de vermut – aperitivo.
La pañoleta azul había sido indumentaria obligada y alguna amiga iba de blanco riguroso porque la fiesta barbastrense estaba muy presente durante toda la mañana. Una mañana radiante y un calor humano que superaba al meteorológico porque como os decía al comienzo , caminar casi casi de la mano estrecha lazos de amistad y da fuerza a un grupo con su presidenta al frente y todos tan contentos.
¡Felices fiestas amigos….!





