Las deducciones por mejoras de eficiencia energética se mantienen hasta finales de 2026 para determinadas actuaciones en viviendas y hasta 2027 para la rehabilitación energética de edificios residenciales. Conocer los requisitos, los límites económicos y la documentación necesaria resulta fundamental antes de comenzar las obras.
La rehabilitación energética de viviendas continúa siendo una de las opciones para reducir el consumo de energía y mejorar el confort de los hogares españoles. Además del ahorro que pueden proporcionar las actuaciones de aislamiento y modernización de instalaciones, determinados trabajos permiten acceder a deducciones en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de hasta el 60%, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
La normativa vigente contempla tres modalidades de deducción, del 20%, el 40% y el 60%, en función del tipo de actuación y de la mejora energética acreditada. Los plazos se han ampliado hasta el 31 de diciembre de 2026 para las dos primeras modalidades y hasta el 31 de diciembre de 2027 para la rehabilitación energética de edificios de uso predominantemente residencial.
Según explica la Agencia Tributaria en su información oficial sobre las medidas tributarias de 2026, la prórroga permite mantener estos incentivos para actuaciones que contribuyan a mejorar la eficiencia energética del parque residencial.
Tres deducciones fiscales según la mejora energética conseguida
No todas las reformas dan derecho a los mismos beneficios fiscales. La normativa diferencia entre actuaciones destinadas a reducir la demanda de calefacción y refrigeración, intervenciones que disminuyen el consumo de energía primaria no renovable y proyectos de rehabilitación energética de edificios residenciales.
Deducción del 20%: reducir las necesidades de calefacción y refrigeración
La primera modalidad permite deducir el 20% de las cantidades satisfechas por determinadas obras que reduzcan al menos un 7% la suma de los indicadores de demanda de calefacción y refrigeración de la vivienda.
Entre las actuaciones que pueden contribuir a alcanzar este objetivo se encuentran las mejoras del aislamiento térmico, la sustitución de ventanas por modelos con mejores prestaciones o determinadas intervenciones sobre la envolvente del inmueble.
La base máxima de deducción es de 5.000€, por lo que el ahorro fiscal puede alcanzar los 1.000€ cuando se cumplen todas las condiciones.
Las obras deben realizarse dentro del plazo establecido, que finaliza el 31 de diciembre de 2026.
Deducción del 40%: disminuir el consumo de energía primaria no renovable
La segunda modalidad contempla una deducción del 40% para actuaciones que consigan reducir al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable de la vivienda o permitan alcanzar una calificación energética A o B.
La base máxima de deducción es de 7.500€, lo que supone una deducción potencial de hasta 3.000€.
Este incentivo puede resultar especialmente relevante en proyectos que combinan diferentes mejoras, como actuaciones sobre el aislamiento, la renovación de cerramientos y la modernización de determinados sistemas energéticos.
También en este caso, el plazo para realizar las obras se extiende hasta el 31 de diciembre de 2026.
Deducción del 60%: rehabilitación energética de edificios residenciales
La tercera modalidad es la que ofrece el porcentaje más elevado.
Permite deducir el 60% de las cantidades satisfechas por actuaciones de rehabilitación energética en edificios de uso predominantemente residencial, siempre que se consiga reducir al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable del edificio o alcanzar una calificación energética A o B.
La base máxima anual es de 5.000€, con posibilidad de trasladar determinadas cantidades no deducidas a los cuatro ejercicios siguientes, hasta una base acumulada máxima de 15.000€.
En consecuencia, la deducción acumulada puede alcanzar los 9.000€, siempre que se cumplan los requisitos legales y fiscales correspondientes.
El plazo para realizar estas actuaciones se mantiene hasta el 31 de diciembre de 2027.
Qué obras pueden contribuir a mejorar la eficiencia energética de una vivienda
Las intervenciones susceptibles de generar mejoras energéticas son diversas y dependen de las características de cada inmueble.
Entre las actuaciones habituales destacan la sustitución de ventanas antiguas por cerramientos con mejores prestaciones térmicas, la mejora del aislamiento de fachadas y cubiertas, la reducción de puentes térmicos y la renovación de determinadas instalaciones.
Sin embargo, es importante distinguir entre realizar una reforma y cumplir los requisitos para acceder a una deducción fiscal.
Una obra puede mejorar el confort de la vivienda sin alcanzar los porcentajes de ahorro energético exigidos por la normativa. Por este motivo, no basta con sustituir ventanas, renovar instalaciones o reformar una fachada para obtener automáticamente una deducción.
La mejora debe acreditarse mediante los correspondientes certificados de eficiencia energética.
Desde Grupo HECHO A MANO, empresa especializada en reformas integrales, instalaciones y mantenimiento en las provincias de Girona y Barcelona, destacan la importancia de planificar las actuaciones teniendo en cuenta tanto las necesidades del inmueble como las mejoras energéticas que se pretenden conseguir.
En este contexto, una reforma bien organizada puede permitir coordinar trabajos de albañilería, carpintería, cerramientos e instalaciones, evitando intervenciones aisladas que posteriormente obliguen a realizar nuevas obras.
Los certificados energéticos, imprescindibles para acceder a las deducciones
Uno de los aspectos más importantes es la documentación necesaria para justificar la mejora energética.
Con carácter general, es necesario disponer de un certificado de eficiencia energética anterior a las obras y otro posterior, expedidos por un técnico competente.
El certificado previo permite conocer la situación energética inicial del inmueble, mientras que el posterior sirve para comprobar si las actuaciones han alcanzado los objetivos exigidos.
La normativa admite, bajo determinadas condiciones, certificados anteriores emitidos hasta dos años antes del inicio de los trabajos.
También establece plazos específicos para obtener la certificación posterior.
Para las deducciones del 20% y del 40%, el certificado posterior debe expedirse antes del 1 de enero de 2027. En el caso de la rehabilitación energética de edificios residenciales, el plazo se extiende hasta antes del 1 de enero de 2028.
Además, los pagos deben realizarse mediante medios admitidos por la normativa, como transferencias bancarias o tarjetas, y es necesario conservar las facturas y los justificantes correspondientes.
La planificación de las reformas cobra especial importancia
El acceso a estos incentivos requiere algo más que ejecutar las obras dentro de los plazos establecidos.
Es conveniente analizar previamente las características del edificio, identificar las intervenciones con mayor potencial de mejora y coordinar la ejecución con los profesionales responsables de la certificación energética.
En zonas como la Costa Brava, Girona y Barcelona, donde conviven viviendas antiguas, edificios residenciales y propiedades que necesitan modernizar sus instalaciones, las actuaciones de rehabilitación pueden responder tanto a necesidades de conservación como de mejora del confort térmico.
Grupo HECHO A MANO desarrolla su actividad en este ámbito mediante servicios de reformas integrales, renovación de viviendas, carpintería, cerramientos e instalaciones.
La empresa trabaja en proyectos de distinta envergadura, desde intervenciones puntuales hasta reformas completas, adaptando los trabajos a las características de cada inmueble.
Para los propietarios que estén valorando una intervención, conocer las posibilidades de las reformas de viviendas en Lloret de Mar y otras localidades de Girona y Barcelona puede ser un primer paso para estudiar qué mejoras resultan adecuadas para su propiedad.
En cualquier caso, la posibilidad de aplicar una deducción fiscal deberá verificarse de manera individual, atendiendo a la situación del contribuyente, las características de las obras y los resultados acreditados mediante los certificados energéticos.
Qué conviene comprobar antes de comenzar una rehabilitación
Antes de iniciar un proyecto con la intención de aprovechar las deducciones fiscales, resulta recomendable comprobar la situación energética inicial del inmueble, definir los trabajos necesarios y calcular el presupuesto teniendo en cuenta los límites fiscales aplicables.
También es importante confirmar que la vivienda cumple los requisitos de la modalidad correspondiente.
Las deducciones del 20% y del 40% están dirigidas, con carácter general, a viviendas habituales y a determinadas viviendas arrendadas o destinadas al alquiler que cumplan las condiciones legales. La deducción del 60% tiene un ámbito diferente, vinculado a actuaciones de rehabilitación energética de edificios residenciales.
Asimismo, las tres modalidades presentan límites, exclusiones e incompatibilidades que deben revisarse antes de presentar la declaración del IRPF.
La regulación de estas deducciones se recoge en la legislación tributaria española, modificada durante 2026, entre otras disposiciones, por el Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, publicado en el Boletín Oficial del Estado.
Una oportunidad para mejorar las viviendas y reducir el consumo energético
La ampliación de los plazos permite que propietarios y comunidades de vecinos sigan estudiando proyectos de rehabilitación energética con posibles ventajas fiscales.
No obstante, el porcentaje máximo del 60% no significa que cualquier reforma permita recuperar automáticamente esa proporción de su coste.
El beneficio depende del tipo de actuación, de la mejora energética acreditada, de los límites establecidos y del cumplimiento de los requisitos fiscales.
Para empresas del sector como Grupo HECHO A MANO, la rehabilitación energética forma parte de un contexto en el que los propietarios prestan cada vez más atención al aislamiento, al rendimiento de las instalaciones y al aprovechamiento de los recursos energéticos.
La combinación de una planificación adecuada, una ejecución profesional y la correcta acreditación de los resultados puede contribuir a que las reformas no solo mejoren la comodidad y funcionalidad de las viviendas, sino también su comportamiento energético a largo plazo.






