Juan Berdejo fue un barbastrense que trabajó como topógrafo (¿o delineante?) en una compañía hidroeléctrica que construyó varios pantanos para producción eléctrica, por el Pirineo, allá por los 50-60; anduvo en el diseño de sus canales, túneles y acueductos. Murió hace unos cinco años, en el asilo de las Hermanitas, con unos 96 años, creo recordar.
Juan sabía la altura sobre el nivel del mar de la placa de la antigua estación del tren, la altura de la base de la torre de la catedral, la del Coso en su mitad… La geodesia, las alturas, las pendientes y desviaciones azimutales eran su pasión, y recordaba exactamente la pendiente de los diversos túneles y viaductos donde trabajó, por debajo del 0,1%. Sus compañeros de trabajo le llamaban Don Milímetro.
Ese rigor por el milímetro lo demostraron, décadas después, unos políticos de la oposición cuando se construía la línea ferroviaria Huesca-Tardienta, del AVE, allá por 2002, aproximadamente. Resultó que en un tramo que pasaba por el municipio de Sangarrén, hubo dos milímetros de error, anomalía que Renfe se dispuso a corregir inmediatamente; y los trabajos se hicieron de noche para no entorpecer el paso del regional («Canfranero»)
Enterada la oposición de esos trabajos nocturnos los usó para una ruidosa bulla, o «agitptop» (agitación y propaganda) contra lo que consideraban un engaño del PP, un abandono de la provincia, y un peligro para la seguridad de los futuros viajeros del AVE; fueron días de denuncias constantes, acompañadas de fotos nocturnas de los trabajos, donde aparecían el diputado socialista Morlans y la alcaldesa de Sangarrén (no recuerdo si llevándose las manos a la cabeza) advirtiéndonos que trabajaban por la noche para ocultar la gravedad de la chapuza…
Gracias a aquella murga aprendí que un desvío de sólo dos mm en una vía del AVE requiere su reparación; y, movido por mi curiosidad, pegunté a un barbastrense ingeniero de Renfe, compañero de bachillerato, si la tecnología era capaz de corregir dos mm en un tramo de vía; Alejandro me dijo que sí, incluso un solo mm, con unas máquinas especiales. Y quedé asombrado…
La base de balastos, de piedras, es fundamental en cualquier vía. Leí que para el tramo de AVE que atraviesa parte de Huesca vino de la cantera del Pueyo, por ser de una calidad óptima. Al parecer la piedra ha de tener entre 8 o 9 aristas, para que se traben bien entre ellas y no se muevan; si tiene menos, por rotura, ya no vale y las traviesas se mueven y se hunden.
Por esos hundimientos una ingeniero de caminos de Adif, cuyo padre es uno de mis mejores amigos, le advirtió, hace meses, que nunca cogiera un AVE, porque un día habría una tragedia…
¿En qué estado están las balastos en esos tramos botantes?¿Pueden cambiarse sin afectar a la circulación? De ello se jactó el ministro (con estudios en Derecho): «Hemos renovado la vía Madrid-Sevilla sin interrumpir el servicio».
¿Cuantos milímetros de error hay en los tramos peligrosos de las vías del AVE? Desgraciadamente no tenemos otro «Don Milímetro» que nos lo diga.



3 comentarios
Señor Blas Broto, ¿no sabrá usted si estuvo Don Milímetro por Santander a medir la pasarela?
Y es que la eficacia de gestión de los del Ventorro siempre es digna de admiración.
no sabrás nunca la verdad
Como en Angrois.