El cartel de esta edición pasada de la feria de arte de Monzón, Arteria, es una copia de la obra de un artista extranjero de estética manga llamado Sakimichan. La propia autora del cartel, la artista amateur literana Toñi Hernández lo reconocía ayer claramente: «A mi no me dieron bases, no pregunté ni me dijeron nada, entonces cogí esta imagen que me gustaba. Es una copia, no se puede negar, y le he dado mi estilo. Los miércoles hacemos copia en clases y esto lo hago por afición yo no soy profesional. Ví ese modelo y lo adapté».
Los principales cambios en cuanto al diseño original son la aparición de la chimenea de la Azucarera, uno de los emblemas de la capital mediocinqueña, y la utilización de unos colores más luminosos.
La autora Toñi Hernández no ha cobrado nada por la presentación de este cartel. Fue un encargo del director del certamen de arte, Fernando Caballero, que desde que ocupa la responsabilidad de la feria encarga a artistas no profesionales la realización de los carteles.
Ni el propio director de la feria ni la presidenta de la Institución Ferial de Monzón (IFM), la concejal de Cultura Marisa Mur, sabían que este cartel era un plagio y se enteraron de esta coincidencia en los trabajos pasada la feria.
Este hecho no ha sentado bien a los responsables de la IFM y de Arteria que aseguraban ayer que se van a tomar medidas para que no vuelvan a darse esta situación. Asimismo insistían en que no existen unas bases estipuladas ni un concurso para la elección del cartel anunciador de la feria y que simplemente éste se encarga a artistas no profesionales.
La presidenta de la entidad ferial quitaba trascendencia a esta noticia y la calificaba de «de una anécdota comentada a nivel local y poco más». Ni si quiera el autor de la obra ha manifestado una queja al Ayuntamiento o al ente ferial.
La presidenta de la IFM indicó que para la próxima edición de Arteria «intentaremos que esto no suceda. Nunca había sucedido, nunca piensas en estos casos, tomamos nota para que otro año no suceda. Siempre se colabora con pintores amateurs, aficionados nunca profesionales, queremos algo creativo y no pensábamos que era algo copiado y ahí nuestra sorpresa y disgusto».

