El Club Rugby Somontano ha completado su primer año de vida con un éxito rotundo. No tanto en el aspecto competitivo donde han cuajado una meritoria campaña en la liga regional, sino en el apartado social y sobre todo deportivo ya que han llegado a implantar este deporte entre jóvenes, adultos y mujeres de las comarcas del Somontano y el Cinca Medio, así como de otros puntos de la geografía altoaragonesa.
Actualmente cuentan con dos equipos senior, uno masculino y otro femenino, el Quebrantahuesos y las Quebrantas, que juegan en el campo municipal El Chistavín de Berbegal. Además gracias al Espacio Joven de Monzón, este deporte se ha introducido en la comarca del Cinca Medio con un equipo de cadetes que han dado sus primeros pasos en este deporte de caballeros y muy arraigado en el ámbito universitario. En total 55 jugadores participan de este deporte.
El equipo senior masculino jugo la Liga Aragón y la Copa Aragón .En la Liga acabaron penúltimos, por delante de Jaca, y en la Copa fueron terceros. Las féminas compitieron con éxito con el Universitario de Zaragoza y jugaron varios encuentros con Pamplona, equipos de Barcelona, etc.
La gran revelación la aportaron los cadetes, los últimos en surgir y que a pesar de su inexperiencia mayores victorias han cosechado. En este sentido, el club quiere dar un paso más en su estructura y ha diseñado tres escuelas de rugby que se implantarán en Barbastro, Monzón y Graus para conseguir crear una liga para niños y asimismo crear cantera para el primer equipo y que este deporte tenga una continuidad en esta parte de la provincia.
Uno de los responsables del club, el argentino afincado en Barbastro Christian Schinder, indica que el principal objetivo de esta temporada va a ser la creación de la Escuela Infantil. «Es la clave para que el rugby pueda seguir, si no esta euforia puede ser pasajera. Pero tenemos la necesidad de buscar un campo en Barbastro para que los niños puedan formarse. Tenemos ya un campo en Monzón y en Graus pero no encontramos en Barbastro y ese es el eterno problema en esta ciudad», señala.
Schinder lamenta que a pesar de que el club surgió en Barbastro por problemas de espacio se han tenido que trasladar a Berbegal, donde han sido muy bien acogidos por la población y las instituciones, así como en Monzón con el cadete. «Paradójicamente el origen fue en Barbastro y es donde no estamos haciendo nada», explica Schinder.
La falta de un terreno para desarrollar la escuela ya se ha planteado tanto al alcalde como al concejal de Deportes de Barbastro y la respuesta siempre ha sido la misma: la elevada ocupación del Patronato Municipal de los Deportes.
Una alternativa ha surgido del IES Martínez Vargas que cuenta con un campo de fútbol de tierra que se podría adaptar a rugby, pero para ello habría que sembrarlo con césped y mantenerlo. En este sentido, el club pide al Ayuntamiento colaboración para acometer estos trabajos ya que consideran que podría completar la oferta deportiva de la ciudad y dar proyección a la ciudad.
La Escuela Infantil se va a ofertar en los colegios como actividad extraescolar y echará a andar en septiembre. La previsión es que se pueda extender también en un futuro a Binéfar.





