José Luis Pano.
Con la llegada de julio comienza la temporada alta para el descenso de barrancos en Guara, la actividad estrella de la Sierra de Guara y su imagen más reconocida en el mundo. Aunque la temporada de barranquismo comienza en abril y se prolonga hasta el comienzo del otoño, julio y agosto son los meses de mayor actividad en la sierra.
Para este verano, se espera que miles de visitantes, en su mayoría extranjeros, desciendan por las aguas del Vero, el Formiga, el Alcanadre y recorran los barrancos del Mascún, Basender, Gorgas Negras, La Peonera, así hasta 120 cañones que atraviesan este espacio natural protegido, veinte de ellos habilitados para el turismo.
El barranquismo, surgido en las décadas de los 70-80 por el turismo francés, se ha convertido en uno de los principales motores de la economía de Guara y un pilar maestro sobre el que Somontano ha configurado su oferta turística, diversificada a otros campos como el turismo enológico, religioso, de naturaleza o patrimonial.
Uno de los emprendedores visionarios que supo ver el potencial que tenía el barranquismo para la zona fue Francisco Lacau, actual presidente de la asociación de empresarios de la sierra Guara. En 1993 montó la primera empresa de Barbastro dedicada al descenso de barrancos para captar al turista francés que hasta entonces acudía con sus guías de Francia (por entonces sólo había un par de empresas en el Pirineo). «El barranquismo es el buque insignia y el tema por el cual la sierra de Guara tuvo un despegue impresionante. En la sierra de Guara fue donde se inventó el barranquismo y es una referencia en Europa y en todo el mundo de lugar para el descenso de cañones con una cierta dificultad y duración que pueden realizar los turistas, las familias y no sólo los expertos, como en otras partes», explica Lacau.
Un dato que habla hoy de la importancia económica de esta práctica es la existencia de una veintena de empresas dedicadas al descenso de barrancos, algunas de las cuales mantienen su actividad prácticamente durante todo el año complementando con otras actividades en contacto con la naturaleza.
La veintena de empresas de Guara genera alrededor de 160 o 200 empleados de temporada. El perfil de éstas es dispar. Hay algunas que cuentan con 8 trabajadores y han llegado a tener una docena, pero la crisis también les ha llevado a hacer ajustes en su plantilla. Y otras son unipersonales.
Desde la asociación de empresarios de la sierra de Guara se estima que la práctica del barranquismo puede dejar en la economía local entre 1,5 y 2 millones de euros al año aproximadamente.
A las empresas altoaragonesas hay que unir otras de turismo activo españolas y francesas que trabajan en Guara. Lacau valora estas actividades «aunque no emplean nuestro trabajo como empresarios sí que utilizan otros recursos como hoteles, restaurantes y transportes. Con lo cual una parte del valor añadido se queda en la sierra donde ha habido una inversión importantísima en la creación de instalaciones turísticas».
El turismo internacional es el principal y más fiel cliente de Guara
El año pasado se cerró con un aumento de un 5% en el número de visitantes a Guara gracias al turismo internacional. Según el Observatorio Turístico del Somontano, unas 30.708 personas se interesaron en los puntos de información de la comarca por el descenso de barrancos u otras actividades de naturaleza. A esta cifra hay que añadir los contactos hechos por cada empresa. El 70% fueron barranquistas extranjeros y de ellos el 50% eran franceses. La tendencia es similar este año como lo constata el alcalde de Alquézar y hostelero Mariano Altemir: «En mi hotel de las 65 personas que tengo sólo hay seis españoles, los demás son rusos, checos, franceses, holandeses, belgas, …. Es un turismo que tiene una característica muy importante y es la fidelización al territorio y se reiteran todos los años».
Santiago Santamaría, socio de la empresa de turismo activo Vertientes y consejero de turismo en el Somontano, es consciente que este año debido a la crisis habrá un claro descenso del turismo nacional: «La gente está optando por estancias cortas y realizan menos actividades. Este año estamos notando ese descenso de trabajo, que hasta ahora no habíamos notado». Sin embargo indica que ya se están recogiendo los frutos de la promoción del territorio en el extranjero en ferias especializadas y organizando viajes de familiarización como el que esta semana realizó un touroperador noruego y que va a ofertar este destino a sus clientes. «Esta semana hemos tenido en Alquézar un grupo de 15 turistas holandeses que han venido a observar aves, que hace tres años no teníamos, y también un grupo de israelís que quieren hacer barrancos, un país que no era habitual.
Cada vez viene más gente de países de Europa», señala. Uno de esos turistas extranjeros es el israelí Avi Sela. «Es la primera vez que venimos a España. Nos gusta mucho el deporte de naturaleza y vimos que Guara era un lugar con cañones. En Israel tenemos un río similar para caminar y saltar, pero esto es más complicado y técnico.
El año que viene nos gustaría venir con la demás familia», señaló.
Gracias a este empuje internacional, desde el sector empresarial se espera mantenerse o crecer ligeramente.


