Recientemente el Observatorio Aragonés de Dinamización Demográfica y Poblacional ha hecho públicas las conclusiones del estudio sobre el nivel de desarrollo de las comarcas aragonesas. La confección de este análisis se ha basado en la recopilación de las variables que determinan el progreso de las sociedades, incluyendo factores económicos, sociales, ambientales, etc. Todos estos indicadores están disponibles en la página web del referido organismo del Gobierno de Aragón. (1)

Los resultados de este análisis no dejan margen de duda y corroboran las tendencias de fondo que se detectan en la evolución socioeconómica de las comarcas durante los últimos años. Según los datos, la provincia de Huesca coloca entre 5 y 7 de sus demarcaciones dentro de las 10 primeras de toda la comunidad autónoma, a lo largo de los años estudiados. Destacan en un primer grupo, la Hoya de Huesca, Jacetania y Alto Gállego; seguidas, conformando un segundo bloque, por el Cinca Medio, La Litera y el Bajo Cinca. Ya lejos de las primeras posiciones aparecen el Somontano de Barbastro y el Sobrarbe, y cerrando el ranking provincial la Ribagorza y los Monegros.
La clasificación deja en muy buen lugar las comarcas orientales de Huesca. Todo el eje del Cinca destaca de forma satisfactoria en su comparación con el resto de Aragón. No sucede lo mismo con el Somontano de Barbastro, en donde se constata una pérdida de pujanza a efectos de desarrollo. Este indicador, más allá del dato concreto anual, confirma una tendencia hacia el estancamiento de la estructura económico-social de la comarca en relación con la posición más dinámica del Cinca Medio, Litera y Bajo Cinca.
Las razones que hay detrás del peor desempeño del Somontano hay que buscarlas en los deficitarios resultados de las políticas públicas puestas en marcha por las diferentes instituciones y organismos de la comarca. Estas iniciativas políticas incurren, en muchos casos, en un doble problema: por un lado, están alejadas de las mejores prácticas por lo que su éxito está comprometido, y por otro, cuando estas acciones son relevantes su recorrido institucional suele ser más bien corto, por tanto, sus efectos para la sociedad son escasos. Es decir, hay muchas iniciativas públicas y muy mediáticas, pero de poco impacto. En un plano sociológico, tampoco juega a favor una cierta autocomplacencia de la sociedad local y comarcal, una característica del comportamiento que, con honrosas excepciones, huye de la innovación y de los riesgos, a diferencia de otras poblaciones más dinámicas.
Hay que destacar, como así reflejan los indicadores, que el eje oriental progresa y se consolida como un territorio de oportunidades en el contexto aragonés. Una trayectoria positiva que hay que seguir alentando desde la esfera pública y desde el sector privado, y al que debe reengancharse el Somontano de Barbastro.


