El verano en el Somontano no empieza como en otros lugares. Aquí, el cambio de estación no se mide solo en grados ni en campos que reverdecen. Tiene un aroma, una luz y un latido propios. Es algo más hondo, más nuestro. Una hoguera en lo alto del monte, una ermita iluminada por faroles, longaniza al fuego y una comunidad que se reúne como lleva haciendo generaciones.
En Barbastro, el verano se abre simbólicamente cada 21 de junio con la festividad de San Ramón del Monte, patrón de la ciudad. Ese día, vecinos de todas las edades suben al monte para compartir vino, comida y conversación junto a la hoguera que se enciende en torno a la ermita, frente al río y con la ciudad entera a sus pies. Es una noche mágica, de reencuentros, de historias que se repiten y de nuevas memorias que se suman. Aunque la fiesta tiene raíz cristiana, su esencia es mucho más antigua: se celebra en el solsticio de verano, el día más largo del año, cuando el sol alcanza su punto más alto y la noche es más corta. Por eso el fuego es el verdadero protagonista; como símbolo ancestral de protección, de renovación y de paso a un nuevo ciclo. Porque los pueblos, como las personas, también necesitan rituales que enciendan el Alma.
San Ramón fue obispo de Roda de Isábena y figura clave en la historia eclesiástica del Alto Aragón. Pero para Barbastro representa mucho más que una devoción religiosa. Es paisaje, identidad y memoria. Su monte, su ermita y su día marcan un umbral simbólico que deja atrás la primavera y da la bienvenida al verano con todo lo que este arrastra: luz, calor, celebración y comunidad.
Pero Barbastro no es una excepción. En otros pueblos del Somontano las celebraciones de San Juan extienden esta energía ancestral que mezcla religión, historia y costumbre popular. En Peralta de Alcofea tienen su Ermita de San Juan. El sábado 28 horrarán al Santo con una cena popular donde esperan reunirse 300 personas y finalizar la velada con baile. En Alquézar la festividad de San Juan se celebra el 24 con una gran hoguera; conocida como la «fiesta de la sardina» vinculada a una leyenda local. En el barrio de San Juan de Barbastro, además de la hoguera, celebran sus fiestas con distintas actividades. San Juan es fuego, pero también es agua, vida y deseo, y en nuestro territorio se celebra con conciencia de todo ello.
Así comienza el verano en el Somontano, o comenzaba, porque como dice, Fernando Noguero, en la entrevista sobre los Danzantes de San Ramón la tradición de las hogueras en Barbastro se está perdiendo. Ya no hay hogueras en los barrios.
Desde Ronda Somontano os deseamos un buen verano. Volveremos a encontrarnos en agosto, en julio no habrá Ronda Somontano edición en papel.
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