Con una emotiva fiesta en la que no faltaron jotas como Palomica, a cargo de Elita Davias del grupo Tradiciones, los regalos, ramos de flores, pasteles, cajas de bombones y sobre todo mucho cariño de sus antiguos vecinos, Marina Sarrablo cumplió ayer los 105 años de vida, que la convierten en la mujer de mayor edad de la Comarca de Somontano.
A esta hija de la población de Coscojuela de Fantova, dependiente del municipio de El Grado, le sigue a corta distancia su querida hermana Carolina, de 102 años (cumplirá los 103 en junio), y que ayer le realizó una emotiva visita en la residencia Saturnino López Novoa de las Hermanitas de los Ancianos de Barbastro. Sin duda su visita fue el momento más emotivo de este cumpleaños y un momento histórico por lo inusual ya que frente a frente se encontraban dos de las personas más ancianas del Somontano.
Marina se puso muy guapa para celebrar este día. Con sus mejores galas y luciendo una medalla religiosa con la que le habían obsequiado, celebró por la mañana una misa, y durante el día recibió «muchas felicitaciones y regalos», de sus compañeros de residencia, familiares y vecinos del municipio de El Grado. Atendida de forma muy cariñosa por las hermanas, Marina fue dando besos a cada uno de las personas que se acercaban a su sillón para compartir con ella este momento de felicidad. Entre ellos una delegación de los vecinos de El Grado, población en la que residió durante muchos años y donde contrajo matrimonio, encabezada por el teniente de alcalde José Antonio Rivera: «Le hemos traído unos bombones que por lo visto le gusta mucho el chocolate. Las dos hermanas están de maravilla y ojala podamos llegar nosotros a esos años. Para el Ayuntamiento es un honor poder felicitar a personas que han nacido en el municipio y que han vivido tantos años en El Grado y ahora en la residencia donde veo que las hermanas la cuidan muy bien».
Las sorpresas se irían sucediendo a lo largo de la tarde cuando la homenajeada escuchó unas joticas, que recibió con sinceros aplausos, y recibió a un equipo de Aragón en Abierto, de la Televisión Autonómica, que la entrevisto en directo.
«Estoy muy emocionada, ya hace días que lo estoy porque no paran de hacerme regalos y de felicitarme», señalaba Mariana, con un peluche entre sus manos que había recibido por su cumpleaños.
La clave para llegar hasta los 105 años ha sido «llevar una vida muy normal y muy seria. No me ha gustado ir ahora con unos, ahora con otros. Ixo no me ha gustado», afirmaba con vitalidad. Otro de sus secretos para tener una vida tan longeva ha sido «no tomar medicamentos» y no perdonar «una taza de café para el dolor y no beber agua después». Su único deseo al «Ayuntamiento fue que los músicas toquen una cosa sencilla como un pasodoble para terminar todo».
Su hermana Carolina aseguraba encontrarla «mejor que la otra vez que vine a verla. La encontré peor pero ahora con las gafas que se ha puesto está muy mejorada y le sientan muy bien. La encuentro guapísima, aunque de mí también dicen que aparento menos años que los que tengo», señalaba coqueta y «muy emocionada».
Otras centenarias en el Somontano
En fechas cercanas, otras ancianas de la Comarca de Somontano han llegado a la mítica cifra de los cien años o la han sobrepasado. Es el caso de la vecina de Castillazuelo Teresa Barón y residente en la residencia Saturnino López Novoa de las Hermanitas que el pasado 2 de febrero alcanzaba el centenar de años.
Después de ella, la vecina de Colungo Matilde Trallero Palacín llegaba a los 102 años el pasado 14 de marzo, en la nueva residencia municipal de Estadilla, donde se celebró una fiesta de cumpleaños.
Próximamente en Salas Altas cumplirá 102 años Mercedes Altemir, mientras que recientemente fallecía en Lagunarrota otra centenaria, Victoria Monter.
Las mujeres siguen teniendo una edad más longeva que los hombres en esta comarca. Fallecido recientemente Ernesto Gil en Salas Altas, entre los centenarios se encuentra en Pozán de Vero Valero Prad y José Sanclemente en Barbastro. Además de ellos, Angelina Subías, hija de Salas Altas, la barbastrense Inés Garcés o Vicenta Bafaluy, de El Grado y residente en Castejón del Puente, también han llegado a los cien años.


