Carlos Ferrer, secretario general de ASAJA Aragón y responsable de Jóvenes Agricultores Huesca, recibió ayer el último adiós de sus familiares, amigos, vecinos, compañeros del sindicalismo agrario y representantes de la Administración en Monzón, donde fue enterrado tras el funeral celebrado en la Catedral de la capital mediocinqueña.
Una multitud arropó a la familia y a los compañeros de ASAJA y Jóvenes Agricultores en el tanatorio Urgelés, de donde el féretro partió cubierto de coronas de flores hasta cerca del templo. Allí, su féretro fue portado a hombros por Fernando Luna, presidente de ASAJA Huesca, Luis Fumanal, el alcalde de Alfántega, su localidad natal, así como por amigos y compañeros del malogrado Ferrer que el domingo por la mañana fallecía después de una dura lucha contra una penosa enfermedad.
La Catedral de Monzón se quedó pequeña al recibir a una multitud de personas, responsables públicos, ganaderos, agricultores, sindicalistas agrarios y vecinos, y otros tantos se quedaron a las puertas del templo para dar el último adiós a su amigo y compañero de camino al cementerio montisonense.
Todas las asociaciones agrarias estuvieron presentes en este funeral. De ASAJA, además del citado Fernando Luna, acudió el presidente de ASAJA Aragón, José Manuel Cebollada, el secretario general nacional, Juan Sánchez Brunete, y el presidente nacional de ASAJA, Pedro Barato, que acudió por la mañana al tanatorio a mostrar sus condolencias.
Cebollada calificaba la muerte de Ferrer como «una pérdida para el campo en Aragón por lo que ha luchado y ha defendido con tanto tesón. Ha sido una persona muy luchadora y un gran amigo. A partir de ahora seguiremos con su valor porque ha hecho mucho en las tres provincias y ha sido el fundador de que ahora estemos todos unidos en nuestra asociación. Ha hecho una labor muy encomiable».
Fernando Luna se quedaba «con su nobleza que utilizó para luchar por los agricultores y ganaderos. Era un hombre bueno para el campo e imprescindible. Le vamos a echar en falta porque llevaba la agricultura en la sangre y quedará para la posteridad su mensaje de vivir de forma digna de nuestro trabajo».
Por UAGA acudieron el presidente aragonés, José Manuel Penella, y su antecesor, Javier Sánchez, y el secretario provincial, David Solano.
Mientras que por UPA acudió José Manuel Roche, secretario provincial de UPA. Otras personalidades del sector fueron César Trillo, presidente de Riegos del Alto Aragón, y responsables de diversas cooperativas de la zona, así como el presidente de la Cámara Agraria de Huesca, Valero Casasnovas, o María Pilar Oliván, presidenta de AFAMMER Huesca.
La clase política estuvo representada por varios responsables del PP como el presidente provincial Antonio Torres, el diputado nacional Ángel Pintado, y los autonómicos Joaquín Paricio y Joaquín Salvo, entre otros.
Mientras que por el Gobierno de Aragón acudió el consejero de Agricultura, Gonzalo Arguilé, el director provincial Ángel Martínez, el delegado del Gobierno en Huesca, Álvaro Calvo, y el director general de Medio Ambiente, Roque Vicente.
«Un soldado agrario»
El consejero Arguilé definió a Carlos Ferrer «como un soldado de la agricultura, que creía en lo que defendía». Asimismo valoró su «voluntad de diálogo y de llegar a acuerdos y la transparencia y la claridad en lo que exponía, y la aceptación en caso de discrepancia de las opiniones de los demás».
Para Arguilé, Ferrer «no deja un vacío sino que deja una escuela en la que muchos alumnos han aprendido de su forma de proceder. Habrá muchos que han estado al lado de Carlos que seguirán con sus enseñanzas. Por lo tanto no habrá vació entre los agricultores porque les ha enseñado a que no lo hubiera».
Asimismo acudieron varios alcaldes de la zona como el de Monzón, Fernando Heras, que lamentó la «pérdida de un gran luchador por nuestra agricultura y los derechos de la gente del campo».


