‘-El mundo está mal.-dijo ella.
-Según cómo lo mires.-respondió él.
-No, está mal de verdad.
-Puede que así sea. Pero, ¿y esos pequeños momentos que consiguen sacar tu mejor sonrisa?-preguntó el joven.
-Sí, los hay. Y muchas otras cosas grandes y maravillosas como momentos de felicidad plena, amor y personas importantes, pero aún así, lo está.-respondió ella.
Él suspiró al escuchar su respuesta, pues sabía que no la haría cambiar de idea fácilmente. Y con una sonrisa en su cara, la joven añadió:
-Lo siento, pero el mundo está mal.


