A media hora de Barbastro disponemos de una colección de fósiles única, que se puede visitar en el Museo Paleontológico de Sobrarbe, creado por Jesús Cardiel, en el que encontraremos una variedad tremenda de fósiles localizados en el entorno del rio Susía, en el Sobrarbe. Se trata de un edificio de nueva construcción, que ocupa el solar, y alguna dependencia conservada, de la antigua Casa Román en Lamata, hecho específicamente para exponer los fósiles encontrados personalmente por Jesús en el entorno de su pueblo y pertenecientes, en su mayoría, al Eoceno.
La visita comienza en la planta calle, en unos paneles explicativos de cómo era la zona de la que proceden la mayoría de los fósiles, un brazo de mar que entraba desde lo que hoy es el Mar Cantábrico y que llegaba hasta Sobrarbe. En los mencionados paneles se muestra cómo evolucionó la zona debido a la presión de las placas terrestres, desapareciendo aquel mar antiguo y dando lugar a los Pirineos. En la actualidad es fácil ver en ese entorno margas formadas en el fondo del mar, con poco oxígeno, que se distinguen por su color gris azulado, que es precisamente donde se conservan los fósiles, y los terrenos de aluvión, donde se acumularon los estratos fuera del agua, es decir, con oxígeno, que presentan colores ocres o pardos.

A continuación hay una vitrina con un muestrario de fósiles variados, representativos de lo que ofrece la exposición. En las siguientes vitrinas se exponen los vertebrados, hay dos dedicadas a las tortugas, cuando la zona disfrutaba de un clima tropical, en otras dos se exponen restos fósiles de sirenios, que tenían unas costillas pesadas y grandes, o las vértebras del que se ha denominado el “Sirenio del Susía”, en relación al rio en el que aparecieron. Se trataba de un animal similar a los actuales manatís. A continuación hay una vitrina muy especial, pues contiene restos de cocodrilos, entre los que destacan la mandíbula inferior del “Cocodrilo de Lamata”, un fósil único con un tamaño imponente. Los siguientes fósiles son de peces, donde veremos dientes de tiburón; cuesta pensar en tiburones nadando en el entorno del Pantano de Mediano, y continuamos con fósiles de mamíferos, plantas y flores, muy raras, como la del Mesozóico. También hay una vitrina dedicada a piedras perforadas naturalmente, muchas de ellas por animales que hicieron túneles cuando el terreno era blando y al fosilizar, quedó un agujero en la roca.

Otra parte de la exposición está dedicada a la arqueología del Sobrarbe, donde se pueden ver diferentes molinos de piedra y dos vitrinas conteniendo varios bifaz, unos tallados toscamente por neandertales, otros muy pulidos por el homo sapiens y algunos utensilios líticos. También hay una muestra de cerámica variada, desde la más tosca hasta la sigilata romana torneada y piezas metálicas, como monedas, fíbulas, clavos, colgantes, una punta de lanza, incluso un trozo de diáfisis de un hueso largo de los neandertales que habitaron la zona.
De la casa original sobre la que se edificó el museo se conserva el trujar, donde se acumulaba el mosto para su fermentación y transformación en vino, y dos bodegas construidas en diferentes épocas y a distinto nivel, donde continúa la exposición con invertebrados. El primer sótano es una estancia que se amplió varias veces para ganar el espacio, su techo es una bóveda de sillarejos, posiblemente del s. XV. Aquí veremos fósiles como los erizos de mar o los nautiloideos. Por una escalera estrecha descenderemos al segundo sótano, que se compone de una cámara grande, que conserva en el techo unos ganchos de madera, entre los que se colocaba una vara para colgar embutidos, y dos habitáculos más pequeños para el vino. En este espacio hay vitrinas con corales, esponjas, anélidos o foraminíferos, que completan una fantástica colección de fósiles de la zona.

El guía de la exposición es Jesús Cardiel, que ayudado por los paneles da una explicación muy clara de lo que fue aquel brazo de mar, los animales que lo habitaban y la evolución del terreno hasta convertirse en el prepirineo. Jesús tiene varias publicaciones del tema, como la “Guía de campo de los fósiles de Sobrarbe, invertebrados y plantas”, pero como también es aficionado a la heráldica, ha publicado el libro “Nobiliario de Sobrarbe”, teniendo previsto sacar a la luz otro similar, pero de Ribagorza. Es un colaborador imprescindible de la Universidad de Zaragoza en la localización de yacimientos, que Jesús había localizado, que posteriormente se han excavado con medios apropiados, incluso hay un fósil, el “Sobrarbesiren cardieli”, que hace referencia a su apellido, Cardiel, por su inestimable colaboración en la localización de fósiles. La visita al museo nos muestra un paisaje increíble, cuando era un mar conectado con el actual Cantábrico, con un clima tropical, que dio lugar a una fauna y a una flora totalmente diferente a la actual y que no deja de sorprender al visitante.
Las visitas al museo se clausuraron con la pandemia, aunque en el momento actual se han recuperado, pero Jesús echa en falta a los extranjeros. Para visitarlo hay que solicitar cita al correo museolamata@yahoo.es o llamando por teléfono. Desde Barbastro se accede desde la carretera A-138 dirección a Aínsa, tomando una desviación tras rebasar Escanilla. El museo se abrió en el año 2009 y en 2019, con motivo del 10º aniversario, se realizó un vídeo explicativo que puede verse en la página https://www.youtube.com/watch?v=EERXiEdc-w0
Es una suerte contar con personas como Jesús Cardiel, porque su afición no solo ha sido la del coleccionista, sino que sus fósiles están disponibles para cualquier aficionado que quiera acercarse hasta Lamata y también es muy de tener en consideración, que el museo esté en una pequeña localidad, fuera de las poblaciones habituales, dando vida a otras zonas rurales.


