El obispo emérito de Babrastro-Monzón, Ambrosio Echebarría, fallecía este martes, escasos días antes de la apertura del nuevo museo diocesano que amplia al que bajo su prelado se construyó en dependencias del templo catedralicio . El primer museo diocesano se inauguró en 1978 en el piso de arriba de la sacristía de la catedral de Barbastro, que hasta la fecha había albergado los archivos del Cabildo. En él se incluían las piezas recopiladas a lo largo de las décadas de los 60 y 70 por las parroquias de la diócesis cuyos pueblos iban quedando despoblados.
«Fue uno de los primeros museos diocesanos de Aragón en abrir», recuerda Enrique Calvera, responsable de patrimonio del obispado y que junto a Santos Lalueza y Manuel Iglesias fue recopilando las piezas de las parroquias cuyo patrimonio amenazaba con perderse por la despoblación.
Treinta y dos años después, ese museo se ha trasladado escasos metros para ubicarse en el reformado Palacio Episcopal que este miércoles 15 a las once será inaugurado por el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, y por el obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián.
El nuevo museo se distribuye en tres plantas a lo largo del Palacio Episcopal, que ha conservado en parte su aspecto exterior de estilo renacentista aragonés pero que ha sido reformado íntegramente para albergar este espacio museístico, el archivo diocesano y municipal y las dependencias administrativas del obispado de Barbastro-Mozón.
«Este museo tiene poco que ver con el anterior. Responde a unas normas y características propias de la museografía actual y esas mismas piezas se presentan de otra forma, con mejor iluminación, mejor información, y luego se han añadido algunas piezas que vienen a completar la colección», explica Calvera, director del nuevo museo.
25 fotografías de los bienes depositados en Lérida
El nuevo Museo Diocesano de Barbastro-Monzón alberga en torno a 290 piezas, 274 de las cuales han sido restauradas este verano por el Gobierno de Aragón. El resto han sido cedidas en depósito por instituciones. Las obras expuestas abarcan desde tablas pictóricas, pintura mural, cuadros, tallas del siglo XIII, orfebrería en su mayoría procedente de la catedral de Barbastro, ajuares litúrgicos, retablos, cruces procesionales de los pueblos que se fueron deshabitando, altares, pantocrátor, vestimentas, cerámicas, piezas arqueológicas, … Las piezas abarcan desde el siglo XI al XIX.
En cuanto a las obras que se encuentran en depósito en Lérida y que son propiedad de las parroquias altoaragonesas, la dirección del Museo ha elegido 25 piezas que se mostrarán en sendas fotografías acompañadas con una leyenda en la que se indica de qué pieza se trata, a qué época pertenece, su procedencia y dónde se encuentra actualmente.
La mayoría de esas 25 obras coinciden con la catalogación realizada por la DGA dentro del patrimonio aragonés. Las piezas más importantes, a juicio de Calvera, son el frontal románico de Treserra, la arqueta de Buira, un bol de Benavente de Aragón (siglo XIV), la talla de la virgen María de Zaidín, entre otras.
Paseo por el arte y el tiempo
El proyecto museográfico fue diseñado por los historiadores del arte Paco Bolea y Marta Puyol y el trabajo se adjudicó a la empresa madrileña Ypunto Ending, S.L. que hace unas semanas entregaba las obras a la DGA. El proyecto museográfico ha tenido un coste de casi un millón de euros, mientras que en la restauración de piezas se ha gastado 158.000 euros. Por otro lado, en la recuperación del palacio episcopal, donde se ubica el centro, ha invertido 9,7 millones de euros.
El director del Museo y responsable de patrimonio de la diócesis aseguraba que el obispado ha quedado «muy satisfecho por el resultado de los trabajos realizados. Creo que está en consonancia y a la altura del espacio arquitectónico requería».
La distribución de las piezas atiende en parte a un discurso cronológico que si bien se interrumpe en varios momentos, para evitar la monotonía, con referencias a la procedencia de las piezas.
El orden cronológico arranca con las manifestaciones más antiguas como las pinturas murales de la Alta Edad Media, a ellas les siguen piezas de la Baja Edad Media, esculturas del siglo XIV y XV, y tablas de la época del Renacimiento.
En esos intervalos en el discurso museográfico se presenta una iglesia rural (la de Vió) y sus piezas relacionadas con este tipo de construcciones; una iglesia colegiata (la de Fanlo) y su entorno geográfico; y un templo catedralicio, (el de Barbastro), junto al cual se encuentran el altar de plata, la orfebrería y los ornamentos sagrados que explican la función litúrgica.
Cultura religiosa pirenaica
Para el responsable de patrimonio de la diócesis, este museo es «una muestra del arte pirenaico, de la zona que comprende la diócesis, sobre todo de montaña y rural. En su mayor parte las obras proceden de artistas de ámbito local o comarcal y hay también algunas otras procedentes de los monasterios de San Victorian y San Pedro de Tabernas, con mayor calidad artística y de buenos talleres. El museo es una muestra para conocer la cultura pirenaica a través de las manifestaciones de arte religioso».
El museo se completa con un espacio dedicado a la arqueología que recoge la muestra de las piezas que aparecieron en el entorno de la Catedral, en las catas realizadas en el centro de la UNED, del barrio musulmán del Entremuro y de los campos de San Juan y Santa Bárbara. En su mayoría se tratan de piezas de cerámica que muestran la presencia de la cultura árabe en Barbastro.
Otro aspecto importante del museo es el audiovisual. A la entrada se han colocado dos pantallas que a través de cuatro audiovisuales explican el territorio geográfico de la diócesis con mapas y cursores de los pueblos de donde proceden las piezas. También se presentan las iglesias importantes de la diócesis pero que no tienen piezas. Otro audiovisual está dedicado a la Catedral de Barbastro y un cuarto a la zona de arqueología.
Asimismo en la planta baja se encuentra un salón de actos para acoger eventos culturales, conferencias, congresos o convecciones para empresas o instituciones que lo requieran.
Además, fuera del Palacio Episcopal, la oferta expositiva del Museo Diocesano se completa con los restos del denominado en su día «jardín arqueológico» sito en las inmediaciones de la seo. Ente los restos más destacados se encuentran vestigios del pasado musulmán de la ciudad y de la antigua iglesia previa a la construcción de la catedral. Asimismo también se exponen lápidas funerarias de época romana.
Mientras, en el interior de la catedral se encuentra expuesto el pantocrátor de Vió, una de las joyas del románico tardío de la colección artística de la diócesis, y que no se pudo colocar por sus dimensiones dentro del museo pero que formará parte de la visita al espacio museístico.
Las «joyas» de la colección
Entre las «joyas» de la colección del museo diocesano, el responsable de patrimonio del obispado cita el pantocratror de Villamana, el altar de plata de la catedral de Barbastro, el conjunto de cruces parroquiales, en escultura el conjunto de vírgenes del siglo XIV, y en pintura el retablo gótico de Abi, que procedía del monasterio de San Pedro de Tabernas y que fue obra del artista Pedro García de Benabarre.
El Museo Diocesano de Barbastro – Monzón trabajará para difundir todo este legado y fomentar el mayor número de visitas, en especial para los grupos de estudiantes de Primaria y Secundaria de las comarcas de la diócesis.
El Museo contará con guías que acompañarán a los visitantes, pero también se podrá realizar un recorrido de forma individual.
Los primeros días después de la inauguración, se realizarán varias jornadas de puertas abiertas para que los vecinos de la diócesis puedan acudir a ver el nuevo museo.
El personal del Museo lo formará el director, una subdirectora y un técnico restauradora para guía y cuidado de las piezas, además de una persona que se encargará del mantenimiento del edificio y estará encargado de la taquilla.
«Creemos que hay expectativa y que será bastante visitado sobre todo la primera temporada», afirma Calvera.
Sin duda será un complemento perfecto al enclave más visitado de Barbastro, su catedral que recibe miles de visitas al año.



