El Museo Diocesano de Barbastro – Monzón no solamente alberga 300 piezas de arte sacro de gran valor y antigüedad. Además, el reformado Palacio Episcopal, acoge el archivo de la diócesis donde se puede acceder a la visita y consulta de auténticas joyas bibliográficas.
Cuatro incunables de entre 1450 y 1500, un Lucero de La Fueva, del siglo XVI donde se recoge información eclesiástica pero también social y genealógica del valle, libros parroquiales que surgieron a partir de 1563 a raíz del Concilio de Trento y donde se da cuenta de los bautismos, comuniones, matrimonios y defunciones, y que constituyen un documento esencial para los interesados en realizar sus árboles genealógicos, los Estatutos Pascuales, la partida de nacimiento de los hermanos Argensola o del General Ricardos, pergaminos del siglo XIII, misales, las actas capitulares de la Catedral, el Libro de Gestis, los 300 documentos que se trajo de Puerto Rico en el XVIII el obispo Abad y Lasierra y que constituyen un documento único para conocer cómo eran los indígenas precolombinos del Caribe, sellos de obispos, de reyes, cantorales gregorianos, bulas papales, … La relación es tan extensa como desconocida y tras el reciente traslado a este nuevo depósito, se puede consultar de forma libre los lunes, miércoles y viernes.
Para dar a conocer parte de esta colección y coincidiendo con el segundo aniversario de la apertura del Museo Diocesano, la dirección realizó una jornada de puerta abiertas a una selección de estas joyas que fue seguida por muchos visitantes de Barbastro pero también de Zaragoza y otros puntos. Algunos de ellos participaron también en la jornada de puertas abiertas al Museo como la barbastrense Asun Bardají que decidió volver a visitarlo pero en esta ocasión «en visita guiada con una guía excelente como es María que nos ha explicado muy bien los detalles y recalcando las piezas más importantes. Con una visita guiada las obras te llegan más hondo porque se explica la simbología de cada pieza y ha sido una visita preciosa». Esta vecina de Barbastro se interesó por las 26 obras que se exponen con una fotografía ya que se encuentran en el Museo de Lérida.
«He sido muy optimista con este tema porque pensaba que en Cataluña tendrían la suficiente inteligencia, sentido común y solidaridad y que reaccionarían, pero parece que está complicado y a medio plazo creo que no las veremos, lo cual es una lástima porque este museo con esas piezas se convertiría en uno de los más importantes de Aragón», señaló.
Otras visitantes venían de Zaragoza como las historiadoras de Arte y hermanas Covadonga y Lorena Menéndez. Covadonga participó en la restauración de las 276 piezas que inicialmente se expusieron en la apertura del museo. Para ella el museo «ha experimentado un gran cambio. Se nota mucha mejora, que se van añadiendo piezas y es muy grato ver que se van haciendo cosas nuevas».
Lorena destacó «las instalaciones super modernas y tanto la colección museográfica como el archivo son geniales.
Creo que es un museo con una colección con bastante entidad dentro de la red de museos de Aragón. Además para ser una localidad pequeña se está dando a conocer mucho por la cantidad de actividades que se organizan».
La restauradora y guía María Puértolas se mostraba muy satisfecha por la respuesta a las actividades previstas para ayer y que se completaron con un taller de caligrafía medieval a cargo de Ricardo Vicente Placed.
«La gente valora el trabajo que estamos haciendo para restaurar piezas y ampliar la colección para que sea un museo renovado. Más que por las piezas de Lérida los visitantes valoran las piezas nuevas y las actividades que estamos haciendo para que sea un museo vivo», indica Puértolas.
Los actos conmemorativos del segundo aniversario continuarán el 26 de diciembre con el taller infantil de iconografía ‘Nos disfrazamos de …’ y el 29 con una visita teatralizada.


