
El Museo Diocesano de Barbastro Monzón celebra sus seis años de vida con una excelente salud cultural que lo han convertido en uno de los referentes turísticos de la comarca del Somontano y centro de actividades no sólo relacionadas con el arte sacro, sino también de otras disciplinas como la literatura, la música, la fotografía, … Un ejemplo de ello es la exposición sobre arte origami (papiroflexia), inaugurada el martes por representantes del Museo de Zaragoza y que se puede ver estos días en la sala polivalente de exposiciones.
Desde su apertura, se ha ampliado la colección permanente con 66 piezas. La ausencia de las 113 obras en litigio con la diócesis de Lérida no retrae al visitante. Muy al contrario, cada año va aumentando la cifra de visitantes, llegados de Aragón, pero también de Cataluña y otras comunidades autónomas españolas y países. Desde su inauguración por el entonces presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias y el obispo Alfonso Milián el 15 de diciembre de 2010, han visitado las instalaciones museísticas del que fuera palacio episcopal de la Diócesis de Barbastro 13.200 personas. Cada año se va superando al anterior, como explica la subdirectora María Puertolas. “La valoración evidentemente es positiva. Mejorar cada año el número de visitantes es siempre una buena noticia aunque lo realmente importante para el Museo es la satisfacción que pueda llevarse cada una de las personas que se acercan a este espacio y la calidad de su experiencia”, explica esta restauradora.
Además este espacio cuenta con una inquieta Asociación de Amigos del Museo Diocesano Barbastro-Monzón formada por 332 socios, de los cuales 28 son protectores o patrocinadores.




