El obispo de Barbastro – Monzón, Alfonso Milián, y el ecónomo del obispado, José Huerva, han pedido a los feligreses que contribuyan económicamente a sufragar los gastos y las actividades sociales de la diócesis altoaragonesa que abarca cinco comarcas de la zona oriental del Alto Aragón.
Monseñor Milián y el padre Huerva han hecho este llamamiento en la presentación de la campaña Día de la Iglesia Diocesana, que desde hace unos pocos años se celebra una vez año, para sensibilizar a los fieles sobre la necesidad de recaudar fondos «porque la diócesis somos todos», como apuntaron.
Esta campaña tendrá lugar el próximo domingo 14 de octubre en las 248 parroquias de Barbastro – Monzón.
Además de contribuir con fondos económicos, el obispado pretende que los «laicos comprometidos» colaboren en labores administrativas de la diócesis, en especial en aspectos económicos, para «descargar esa labor a los curas, que muchos son muy mayores y no entienden tanto como algunos laicos y para que se pueden dedicar a sus labores pastorales».
La diócesis de Barbastro – Monzón cuenta ya con un grupo de laicos que como «animadores pastorales» ayudan a los sacerdotes en las celebraciones religiosas cuando éstos no pueden acudir.
El obispo Milián ha destacado la importancia de este Día de la Diócesis «para tomar conciencia de lo que celebramos porque la diócesis la formamos todos los cristianos».
Asimismo ha recalcado que la Iglesia «no recibe ni un euro del Estado» y que sin embargo el valor de los servicios sociales (hospitales, residencias, escuelas, templos, asociaciones humanitarias, …) que aporta la Iglesia al Estado es de 36.000 millones de euros al año.
Por su parte el ecónomo de la diócesis ha mostrado su satisfacción por las colectas recibidas pero ha recalcado que «la gente se tiene que concienciar que la Iglesia la tenemos que mantener entre todos».
«La diócesis más pobre»
La diócesis de Barbastro – Monzón, «la más pobre de España» como afirma su ecónomo José Huerva, gestión el pasado año un presupuesto de 3.750.029,24 euros, de los cuales cerca de un 40% se destinaron a programas y ayudas solidarios a los más necesitados (1.268.872,67 euros) a través de Cáritas, Manos Unidas, Misiones, Santos Lugares y otros donativos.
Algo más de un millón de euros se destinó al funcionamiento de las parroquias, a su actividad pastoral, conservación de templos y abadías, y otros gastos.
Para otras actividades pastorales, como el desplazamiento a parroquias, mantenimiento de edificios, o programas diocesanos, se destinaron 144.617 euros.
Mientras que el sustento de los 95 sacerdotes con los que cuenta la diócesis supuso un coste de 522.710 euros. Y los gastos de la estructura diocesana ascendieron a 361.869 euros.
Todas estas cuentas, así como las fuentes de los ingresos se presentan en un tríptico que se entregará en cada parroquia junto con una hoja de inscripción para convertirse en socios de la iglesia y contribuir con una cantidad fija a lo largo del año.




