El presidente de la Institución Ferial de Barbastro, Jesús Lobera, salía ayer al paso de estas críticas y valoraba la decisión del PP de llevar al Tribunal de Cuentas la gestión de 2008 y 2009. «Nos parece muy bien y no tenemos ningún problema porque son cifras públicas. Nosotros cumplimos rigurosamente como se nos señala en nuestros estatutos y en la Ley de Ferias del Gobierno de Aragón. Remitimos tanto al Ayuntamiento como al Gobierno de Aragón nuestro informe de gestión todos los años una vez aprobado en los Patronatos. Estamos encantados de que se remita al Tribunal de Cuentas y que se compruebe todo lo que se tenga que comprobar», afirmó Lobera.
El presidente de la IFB insistió en que la IFB es un órgano «complemente independiente» de la gestión municipal según sus estatutos y matizó que por esta misma razón no se envían los informes de gestión al Tribunal de Cuentas «y además nunca nos lo ha pedido porque no tenemos esa obligación». «El protectorado es el Ayuntamiento de Barbastro y el Gobierno de Aragón, pero la Feria no es una fundación y no tiene nada que ver en la fiscalización de las cuentas. Nosotros tenemos una obligación que cumplimos rigurosamente todos los ejercicios», afirmó.
Asimismo indicó que la IFB está sujeta a controles de la Unión Europea, del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento, entidades de las que recibe aportaciones.
Ante las críticas del PP sobre la «preocupante» situación económica de la Feria, Lobera recalcó que la entidad ferial es una institución sin ánimo de lucro, como el resto de entidades feriales de España, que persigue el desarrollo socioeconómico de la comarca. «Siempre estamos en ese punto de una economía complicada que pretende la unión al menor coste económico entre los empresarios que acuden a la feria a ofrecer sus productos a los visitantes que vengan. Esta circunstancia se da en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza, y en tantas ciudades con actividad ferial tan profunda. En estas ciudades no son empresas las que se encargan de esta actividad, pues en una pequeña ciudad como Barbastro debe ser una institución sin ánimo de lucro la que se encargue de ese tipo de cuestiones y por eso siempre estamos dependiendo de subvenciones, de socios protectores, etc.», apuntó el presidente de la IFB.
En este sentido, Lobera recordó que lo que prima en la actividad ferial no son criterios empresariales sino el retorno socioeconómico que tiene cada certamen en la comarca. Así, según sus estudios por cada 1 euro invertido por un expositor se generan 5 en la comarca. «Esos 5 euros no pasan por nuestra cuenta, si no por la de tantas casas abiertas, restaurantes y puestos indirectos creados», señaló Lobera.



