La esperada restauración del Puente Viejo de Monzón por fin ha concluido y su apertura provisional al tráfico peatonal es posible desde este viernes. El Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento no podían elegir mejor fecha para la inauguración de esta obra y a su puesta en servicio que la festividad de la patrona local, santa Bárbara y el inicio del puente festivo y del periodo de compras navideño.
Las peticiones del comercio se vieron correspondidas y la Consejería de Obras Públicas y Urbanismo del Gobierno de Aragón hizo efectiva su promesa de que esta obra estaría al servicio de los ciudadanos antes de la Navidad. Y así ayer tarde, entre una multitud de ciudadanos dispuestos a cruzar por el restaurado puente tras una espera de tres años en las que el puente estuvo cerrado al tráfico al detectarse aluminosis en sus cimientos colocados en los años 60, el consejero Alfonso Vicente y el alcalde Fernando Heras cruzaron de una orilla a otra del río Sosa.
Tras un notable retraso, debido a problemas en la redacción del proyecto y a cuestiones administrativas, el 19 de enero se iniciaban las obras de restauración. Éstas han concluido prácticamente, apenas queda la mejora de su iluminación y la colocación de algunos pavimentos. El alcalde garantizó que estos últimos retoques no supondrán el cierre de puente.
La obra ha sido ejecutada por la empresa Damarim, a través de un proyecto de los arquitectos David Ardanuy y José Miguel Ferrando, y ha supuesto una inversión de de 1.400.000 euros. El Gobierno de Aragón ha aportado el 60% (683.558 euros) y el Ayuntamiento el 40% restante (455.705 euros).
El puente data del siglo XVIII (1768) y fue construido con los materiales propios de la época (sillares en la base y ladrillo aragonés en el resto). Los redactores del proyecto de restauración indicaron que se trata de un puente «austero», sin ornamentación ni filigranas, que poco tiene que ver con los medievales y lo levantaron sobre uno anterior al que se llevó una riada.
El alcalde aseguró que el de ayer «será un día para los anales de la ciudad. Es un monumento más. Monzón tenía castillo, catedral, la chimenea de la Azucarera y a partir de hoy Puente Viejo».
El consejero Vicente agradeció la labor de la empresa y técnicos «para acabar en un tiempo récord una obra que tenía mucho interés» y destacó el «esfuerzo por mantener nuestro legado histórico en las mejores condiciones».





