El alcohol es una sustancia psicoactiva que produce efectos placenteros y relajantes en el organismo, pero que también puede generar problemas de salud, sociales y personales cuando se consume de forma excesiva y habitual. La dependencia del alcohol es un trastorno que se caracteriza por la pérdida de control sobre el consumo, la aparición de síntomas de abstinencia cuando se deja de beber, la tolerancia o necesidad de aumentar la cantidad para obtener los mismos efectos, y la interferencia del alcohol en la vida cotidiana. Superar una dependencia del alcohol es un reto que implica un cambio profundo en el estilo de vida, la actitud y las conductas de la persona afectada
1. Reconocer el problema y pedir ayuda
El primer paso para superar una dependencia del alcohol es reconocer que se tiene un problema y que se necesita ayuda. Muchas personas que sufren este trastorno se encuentran en una situación de negación, minimización o racionalización de su consumo, lo que les impide tomar conciencia de las consecuencias negativas que les acarrea. Para salir de esta fase, es importante que la persona se informe sobre los efectos del alcohol en el organismo, que se autoevalúe sobre su patrón de consumo y que compare su situación con la de otras personas que han logrado superar el problema. También es fundamental que la persona busque apoyo profesional, familiar o de amigos, que le puedan orientar, motivar y acompañar en el proceso de recuperación.
2. Fijar objetivos y elaborar un plan de acción
El segundo paso para afrontar una desintoxicación del alcohol es fijar objetivos claros, realistas y medibles, que guíen el proceso de cambio. Estos objetivos pueden ser a corto, medio y largo plazo, y deben estar adaptados a las características y necesidades de cada persona. Algunos ejemplos de objetivos son: reducir el consumo de alcohol, abstenerse de beber, mejorar la salud física y mental, resolver los problemas familiares, laborales o económicos, o aumentar la autoestima y la satisfacción personal. Una vez fijados los objetivos, se debe elaborar un plan de acción que especifique las acciones concretas que se van a realizar para alcanzarlos, los recursos que se van a utilizar, los obstáculos que se pueden encontrar y las soluciones que se pueden aplicar. El plan de acción debe ser flexible y revisable, para poder adaptarse a las circunstancias y a los avances que se vayan produciendo.
3. Implementar el plan de acción y evaluar los resultados
El tercer paso para superar una dependencia del alcohol es poner en práctica el plan de acción y evaluar los resultados que se van obteniendo. Para ello, se debe seguir una serie de pautas que faciliten el proceso de cambio, como por ejemplo:
- Evitar las situaciones de riesgo que puedan provocar el deseo de beber, como los lugares, las personas o las actividades asociadas al consumo de alcohol.
- Buscar alternativas saludables al alcohol, como el deporte, el ocio, la cultura, el voluntariado o la espiritualidad, que aporten beneficios físicos, mentales y sociales.
- Aprender técnicas de afrontamiento para manejar el estrés, la ansiedad, la depresión, la ira o el aburrimiento, que puedan ser desencadenantes del consumo de alcohol.
- Desarrollar habilidades de comunicación, asertividad y resolución de conflictos, que permitan expresar las emociones, los pensamientos y las necesidades de forma adecuada, sin recurrir al alcohol como vía de escape o de compensación.
- Reforzar la autoeficacia, la confianza y la motivación, mediante el reconocimiento de los logros, el apoyo de los demás y el establecimiento de incentivos que premien el esfuerzo y el progreso.
Para evaluar los resultados, se debe llevar un registro del consumo de alcohol, de las situaciones de riesgo, de las estrategias utilizadas y de las dificultades encontradas, que permita hacer un seguimiento del proceso y detectar los puntos fuertes y débiles. También se debe comparar el estado actual con el estado inicial, para valorar los cambios que se han producido y los que quedan por hacer.
4. Mantener el cambio y prevenir las recaídas
El cuarto y último paso para superar una dependencia del alcohol es mantener el cambio y prevenir las recaídas. Para ello, se debe consolidar el nuevo estilo de vida, sin alcohol, que se ha adoptado, y seguir aplicando las estrategias que han funcionado. También se debe estar alerta ante las posibles señales de recaída, como el aumento del deseo de beber, la disminución de la motivación, el aislamiento social o la aparición de problemas personales. Ante estas señales, se debe actuar de forma rápida y eficaz, recurriendo a la ayuda profesional, familiar o de amigos, y recordando los motivos y los beneficios que se han obtenido al dejar el alcohol. Una recaída no significa un fracaso, sino una oportunidad de aprender y de mejorar el plan de acción.


