El escritor de Adahuesca Chesús de Mostolay acaba de publicar estos días un nuevo libro. Se trata, como el propio título anuncia, de un diccionario de voces y expresiones aragonesas de nuestra comarca, el Somontano
El presente estudio es una ampliación de un anterior bosquejo que Mostolay publicó hace muchos años, titulado El aragonés en el Somontano de Barbastro, y con él da por finalizada la investigación etnolingüística y léxica que emprendió en la comarca hace, nada más y nada menos, que treinta años.
El resultado, el diccionario más completo y detallado de la historia que se ha publicado hasta el momento de las distintas hablas aragonesas, con la mayor recopilación de voces y expresiones jamás realizada, así como de entradas múltiples y de variaciones de significado.
Esto se debe, además, a que no estamos ante un mero diccionario descriptivo al uso, sino ante un minucioso lexicón, mezcla de enciclopédico, bilingüe, razonado o explicado, fruto de los profundos estudios etnolingüísticos que el autor ha realizado por la zona, tanto a través de entrevistas personales como de cuestionarios o de consultas bibliográficas, documentales o audiovisuales, quedando reflejado así ese matiz particular que pueda tener la lengua para cada persona, para cada grupo social o para cada pueblo.
Gracias a esta ingente y pormenorizada labor de recopilación léxica y semántica, hoy todos los somontaneses podemos conocer y disfrutar, por fin, de la verdadera dimensión de nuestra habla.
Asimismo, a la peculiaridad de que en el diccionario se recojan expresiones, se suma
la del inmenso acopio de variantes tópicas de una misma voz o expresión (incluso desfonetizadas); de terminología documental extinta (voces aragonesas en su mayoría de los siglos XVI, XVII y XVIII); de léxico concerniente al mundo animal o vegetal; de vocablos relacionados con la anatomía; de juegos infantiles, tradicionales y de mesa; de nombres fiestas y tradiciones (algunas desaparecidas); de frutas, frutos, alimentos –primarios o elaborados– y platos de cocina, con sus ingredientes y elaboración; de trabajos tradicionales; de pesos y medidas aragonesas (vigentes hasta el siglo XIX), con sus equivalencias internas y con respecto al actual sistema métrico decimal; de fenómenos atmosféricos y climáticos (y de elementos relacionados con ellos, como tipos de nubes y vientos, y lo que presagian, nombres de las diferentes intensidades de lluvia, calidades de nieve, etc.), y de terminología rural en general, solo por nombrar algunos campos.
Un buen número de entradas incluyen, además, tras las definiciones y en cursiva, uno o varios ejemplos de su uso sintáctico, con idea de dar a conocer al lector el modo en que estas se combinan, cómo se relacionan y los grupos que pueden formar para expresar significados.
El hecho de que también estemos ante un diccionario bilingüe se debe a que, ya no solo la definición o definiciones de cada palabra o expresión aragonesa venga en castellano, sino que, además, tras esta, se añade la correspondiente equivalencia castellana. Es decir, que cada voz o expresión aragonesa tiene su sinónima castellana (o sinónimas).
El repertorio de voces y expresiones, además, va sucedido de varios anexos
El primero, un gran listado de antropónimos con sus respectivos hipocorísticos, es decir de una relación de nombres de persona en aragonés de la zona con sus respectivas variantes.
El segundo, algunas festividades con nombre diferente en la comarca al que se les da en castellano.
El tercero, la enumeración de todas las ermitas y santuarios de la comarca, incluso las arruinadas y desaparecidas desde hace siglos, con el nombre del lugar al que pertenecen.
El cuarto, la lista de pueblos que componen la comarca del Somontano, seguidos de su nombre en somontanés y el apodo o mote de cada uno de ellos, si es que lo tienen.
El quinto, la enumeración de otros pueblos de la provincia de Huesca a los que se les da en la zona un nombre diferente al castellano (y en algunos casos incluso al aragonés general), y, por último, cierra la obra la extensa bibliografía y otras fuentes consultadas.
Los pueblos de los que se han recabado voces y expresiones son los siguientes:
Abiego, Adahuesca, Alberuela de la Liena, Alquézar, Asque, Azara, Azlor, Barbastro, Barbuñales, Berbegal, Bierge, Buera, Castejón del Puente, Castillazuelo, Colungo, Costéan, El Grado, El Tormillo, Hoz de Barbastro, Huerta de Vero, Lagunarrota, Laluenga, Las Almunias de Rodellar, Lascellas, Naval, Pedruel, Peralta de Alcofea, Peraltilla, Ponzano, Pozán de Vero, Radiquero, Rodellar, Salas Altas, Salas Bajas y San Pelegrín.
En suma, estamos ante una obra única e indispensable en la biblioteca de todo somontanés que se precie de serlo; no solo por su utilidad en la realización de consultas léxicas, sino también como herramienta básica para el conocimiento de la lengua aragonesa en general y del somontanés en particular.



