El encuentro de tractores clásicos en Azlor ha reunido este sábado a una treintena de vehículos en una primera edición que ha superado las expectativas de sus impulsores. La intención es que la cita tenga continuidad cada año, en torno a las últimas semanas de septiembre, y que sirva además como punto de partida para reunir a los aficionados en una asociación de tractores y vehículos clásicos del Alto Aragón.
Entre las máquinas expuestas se han podido contemplar auténticas piezas de colección, algunas de ellas de finales de los años 40, junto a modelos de marcas como Lanz, Ford, Ebro, Fiat, Barreiros, Ursus o McCormick International.
Ronda Somontano habla con Eugenio Cabau, uno de los impulsores de la iniciativa y apasionado de los tractores clásicos, sobre el éxito de este primer encuentro, las piezas expuestas y los proyectos que quieren desarrollar a partir de ahora.
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«No pensábamos que iba a tener tanta afluencia»
—¿Qué balance haces de este primer encuentro de tractores clásicos en Azlor?
—Ha sido un éxito. La verdad es que no pensábamos que fuera a tener tanta afluencia, ni de tractores ni de público. Ha sido un éxito total. Yo creo que lo vamos a institucionalizar y, a partir de este año, intentaremos seguir haciéndolo todos los años.
—¿Cómo surgió la idea de celebrarlo precisamente en Azlor?
—José Luis Domper, el herrero de Azlor, tenía ganas de hacer un encuentro de tractores. Me lo comentó y le dije que, por supuestísimo, que lo íbamos a hacer. Hemos tenido mucha colaboración y ha sido una maravilla estar con toda esta gente.
—¿La intención es mantener la cita aquí y en estas fechas?
—Sí. Más o menos por estas fechas, en las últimas semanas de septiembre, intentaremos consolidar un encuentro de tractores clásicos.
Una asociación para reunir a los aficionados
—Además del encuentro, queréis crear una asociación.
—Sí. Queremos hacer una asociación de amigos de los tractores y vehículos clásicos.
—¿Qué buscáis con ella?
—Juntarnos, conocernos y, sobre todo, pasarlo bien. También organizar algún viaje, porque hacemos viajes por España con los tractores clásicos, y disfrutar de ellos.
Pertenecemos también a una asociación nacional. Al final haces una familia. Hablamos todos el mismo lenguaje, hablamos de lo mismo, de los tractores, y al final hacemos una familia.
Una treintena de tractores
—¿Cuántos tractores habéis conseguido reunir en esta primera edición?
—Estamos sobre los 30 tractores. Hay algunos que son piezas de colección muy importantes.
Los más antiguos pueden rondar los años 1947 o 1948. Son principalmente de aquí, de la zona. Yo concretamente he traído seis. Unos amigos de Poleñino han traído también tres y hay propietarios de Azlor y de otros pueblos cercanos que se han animado a participar.

—¿Qué marcas se pueden encontrar?
—Tenemos Lanz, Ford, Ebro, Fiat, Barreiros, Ursus, McCormick International… Hay marcas nacionales y extranjeras.
Un Lanz de finales de los años 40
—¿Cuál destacarías entre los más antiguos?
—Tenemos un Lanz 38, conocido como Lanz Morrostrecho. Es de los más antiguos que hay aquí, de 38 caballos, y puede ser de finales de los años 40 o principios de los 50.
Luego tenemos otro Lanz que es mío, de alrededor de 1964 y 30 caballos, y otro Lanz 28 de una época similar.
—¿Restauras tú mismo estos tractores?
—Sí. Estos tractores normalmente los restauro yo.
El tractor que llegó hasta Santiago de Compostela
—Hay uno con una historia especialmente llamativa, porque llegó hasta Santiago de Compostela.
—Sí. Este tractor ha ido y ha vuelto a Santiago de Compostela. La verdad es que fue una maravilla. El tractor se comportó maravillosamente y fue una experiencia única.
—¿Qué características tiene?
—Es un tractor que vino de Estados Unidos, fue fabricado allí y es del año 1974. Se fabricó durante pocos años porque rápidamente cambiaron el modelo. También es una pieza de colección muy especial.
Barreiros, Ursus y McCormick
—También tienes otras piezas muy representativas.
—Sí. Tenemos un Barreiros que también es de mi colección. Es un clásico español que ha habido en todos los pueblos de España y es muy conocido.
Al lado tenemos un Ursus, que es polaco y ya es de los años 80. También es una pieza de colección.
Y tenemos un McCormick International rojo, de 1954, que también es una pieza muy interesante.
Colecciones que todavía permanecen ocultas
—¿Queréis que la futura asociación sirva también para descubrir otras colecciones?
—Sí. Tenemos más cosas preparadas. Queremos visitar museos y también colecciones particulares, porque por esta zona hay gente que tiene colecciones muy buenas.
—¿En qué localidades?
—Por ejemplo, en Estadilla, Fonz o Alcalá de Gurrea. Hay gente que tiene verdaderas colecciones que no se dan a conocer.
Nosotros queremos hacer un grupo para visitarlas, conocerlas y darlas a conocer.
«También es una forma de dignificar la agricultura»
—Conservar estas máquinas es también conservar parte de la historia de la agricultura.
—Sí. También es una forma de dignificar la agricultura. Falta le hace, porque los tiempos que corren no son muy buenos para la agricultura.
El primer encuentro celebrado en Azlor deja así abierta la puerta a una cita anual para los aficionados a la maquinaria agrícola clásica y a un proyecto más amplio para recuperar, conservar y dar visibilidad a tractores y vehículos que forman parte de la historia del campo.
La iniciativa pretende además poner en contacto a coleccionistas y aficionados y sacar a la luz un patrimonio que todavía permanece guardado en naves, garajes y colecciones particulares de diferentes localidades del Alto Aragón.


