La relación entre España y el territorio del Sáhara Occidental -entre los españoles y los saharauis- es antigua. Nace, de forma institucionalizada, del reparto colonial por las potencias europeas del continente africano en el siglo XIX, concretamente la Conferencia de Berlín de 1884-1885 que dispuso que este territorio podía ocuparse y explotarse por el Reino de España, que ambas cosas hizo desde su superioridad militar y la habitual mezcla de retórica civilizadora, racismo y expolio de las riquezas naturales del territorio.
Tras la segunda guerra mundial, cuando se crearon las Naciones Unidas en 1945, casi una tercera parte de la población mundial vivía en territorios que no eran autónomos y dependían de las Potencias coloniales. El Capítulo XI de la Carta de las Naciones Unidas, se refiere a los Territorios No Autónomos como “territorios cuyos pueblos no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio”. Y establece en su art. 73 que los Estados Miembros que tienen la responsabilidad de administrar estos territorios -las potencias colonizadoras- “reconocen el principio de que los intereses de los habitantes de esos territorios están por encima de todo, aceptan como un encargo sagrado la obligación de promover en todo lo posible, dentro del sistema de paz y de seguridad internacionales establecido por esta Carta, el bienestar de los habitantes de esos territorios, y asimismo se obligan:
- A asegurar, con el debido respeto a la cultura de los pueblos respectivos, su adelanto político, económico, social y educativo, el justo tratamiento de dichos pueblos y su protección contra todo abuso;
- A desarrollar el gobierno propio, a tener debidamente en cuenta las aspiraciones políticas de los pueblos, y a ayudarlos en el desenvolvimiento progresivo de sus libres instituciones políticas, de acuerdo con las circunstancias especiales de cada territorio, de sus pueblos y de sus distintos grados de adelanto;
(…)”
Pues bien, hoy en día Naciones Unidas sigue contabilizando 17 Territorios No Autónomos en el mundo, y expresamente se encuentra en ese listado el Sáhara Occidental. No es Marruecos, no es España, no es Argelia, no es Mauritania: Es un territorio africano pendiente de descolonizar, con un legítimo representante de su población, el Frente Polisario, y esa situación solo tendrá fin cuando “el pueblo de la colonia o el territorio no autónomo haya ejercido su derecho de libre determinación de conformidad con la Carta y, en particular, con sus propósitos y principios» (p. 174 de la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada el 24 de octubre de 1970).
Así las cosas, el Estado español traicionó a la Carta de Naciones Unidas y al pueblo saharaui cuando en 1975 firmo un Tratado con Marruecos y Mauritania para cederles la Administración del Territorio No Autónomo, el Sáhara Occidental, y miró a otra parte ante la invasión a sangre y fuego por el ejercito marroquí, que siguió a la vergonzante huida de España de sus responsabilidades legales y morales.
Los sucesivos gobiernos y regímenes del Estado español desde 1975 hasta la actualidad han traicionado a la Carta de Naciones Unidas y al pueblo saharaui, y mientras se han amparado formalmente en la posición diplomática del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui en los términos de las Resoluciones de la Asamblea de Naciones Unidas, en la práctica han seguido haciendo dejación de sus obligaciones como antigua potencia colonizadora y administradora, se han negado a reconocer a la Republica Arabe Saharui Democrática y al Frente Polisario como legítimo representante del pueblo saharaui, han esquilmado los recursos naturales del Sáhara en complicidad con el invasor, miran a otra parte ante las represión y vulneración de los derechos humanos de las personas saharauis en el territorio ocupado por Marruecos, y han vendido y venden armas al Reino de Marruecos.
Y lo que hoy denunciamos es que el actual Gobierno de España ha culminado estos días esta continuada traición al pueblo saharaui, al abandonar el reconocimiento formal de su derecho a la autodeterminación para asumir la posición del Reino de Marruecos y, al fin, considerar el Sáhara Occidental como territorio marroquí y renunciar al referéndum de autodeterminación. Y, para mayor cinismo, con la torpe excusa de la posible concesión de un supuesto régimen de autonomía de todo punto imposible (como bien saben los mismos cínicos que lo tachan de propuesta seria) e inviable en un Estado dictatorial y con nulo respeto por los derechos humanos como es la monarquía marroquí.
Por eso, como ciudadanía española, avergonzados de nuestro Estado y nuestro gobierno, queremos expresar a las gentes saharauis, tantas veces traicionadas, que, así como las acompañamos en su lucha pacífica por el derecho a vivir en paz y libertad en su tierra, también las acompañamos en la denuncia de como los intereses de los poderosos, económicos o de otro tipo, se han hecho prevalecer por el Gobierno español sobre lo que la justicia y la dignidad exigen en la sociedad democrática y solidaria que queremos construir. No nos merecemos un Gobierno que miente y se vende al agresor. Los y las saharauis no estáis solas, y no vamos a dejar de exigir que España cumpla con su responsabilidad histórica.
Por un Sáhara Libre !Autodeterminación YA!



