Mons. Alfonso Milián ha presidido en el santuario de Torreciudad la 33ª Romería de la Ribagorza, en la que han participado más de dos mil peregrinos procedentes del Altoaragón oriental y la provincia de Lérida.
La 33ª edición de la Romería de la Ribagorza se ha celebrado hoy sábado en el santuario de Torreciudad y ha sido presidida por el obispo de Barbastro-Monzón, Mons. Alfonso Milián. Los más de dos mil peregrinos procedían de las poblaciones de Arén, Baldellou, Camporrels, Benabarre, Cajigar, Castejón de Sos, Castillonroy, El Run, Espés, Fraga, Graus, Lérida, Luzás, Montañana, Puente de Montañana, Purroy de la Solana, Sahún, Secastilla, Sopeira, Sos, Tarrés, Torrente de Cinca y Villanova, que han acompañado a 21 advocaciones marianas. La representación leridana ha sido muy numerosa: seis autobuses y coches particulares han traído a peregrinos de la capital catalana y sus alrededores que acompañaban a su patrona, la Virgen Blanca de Lérida.
Los romeros llegaron a la Oficina de Información del santuario y dedicaron un tiempo a preparar y adornar con flores las tallas de la Virgen que traía cada grupo. Hubo un tiempo para visitar el templo y la galería de advocaciones marianas, y a las 11:30 h. comenzó la procesión por los soportales de la explanada mientras los peregrinos rezaban el Rosario. Las imágenes de Nuestra Señora avanzaban siguiendo en orden alfabético los nombres de los pueblos de origen. Al terminar la procesión comenzó la entrega de ofrendas a la Virgen en el interior del templo: frutas, cestas de productos de la huerta, cocas, aceite, flores e incluso un conjunto de herramientas de trabajo del pastor.
A continuación los fieles asistieron a misa, presidida por el obispo de Barbastro-Monzón y concelebrada con doce sacerdotes de la diócesis. En su homilía, Mons. Milián destacó el ejemplo de oración de los jóvenes en la reciente Jornada Mundial de la Juventud con el Papa, e invitó a los presentes «a seguir la indicación de María de hacer lo que Jesús nos diga, porque eso es lo que necesita este mundo, que nosotros cumplamos la voluntad de Dios». En otro momento subrayó que «esta romería ensancha nuestros corazones, todos nos sentimos hijos de la misma Madre, y por tanto, hermanos entre nosotros, al margen de procedencias o comunidades. Ella nos une y nos hace el regalo de pertenecer a la Iglesia, la familia de los hijos de Dios».
Entre los participantes había varias Carmelitas Misioneras Teresianas de Graus, entre ellas sor Encarna, que subrayó que «todo lo que nos viene de mano de la Virgen es para bien». Nuria es de Hospitalet de Llobregat, pero tiene casa en Graus y ahora está de vacaciones: «hemos venido con la familia acompañando a la Virgen de la Peña». Rosario lleva 8 años participando en esta romería, y acudió con un grupo numeroso desde Fraga: «he traído a varias amigas que vienen por primera vez, y les ha gustado mucho». Paquita es vecina de Secastilla: «antes acudíamos con la Virgen de Torreciudad, pero este año hemos hecho unas andas nuevas para la Virgen del Llano y nos ha hecho mucha ilusión traerla».
Rosa vive en Puente de Montañana, y no ha fallado a ninguna edición de la romería desde que empezó en Sopeira en 1979: «Es algo maravilloso, hay gente que sólo la ves hoy, es un día verdaderamente en familia en torno a la Virgen». Rosa recordó el origen de este encuentro, cuando varios sacerdotes de la diócesis animaron a los organizadores de diversas romerías de la zona, dispersas por muchos sitios, a coincidir en el mismo día. También explicó que la tradición de peregrinar a la ermita de Torreciudad desde su pueblo es antigua: su abuela cuando era pequeña recorrió varias veces en romería los 50 km. de distancia que separan ambos lugares. El hijo de Rosa, Antonio, destacó que es el encuentro más multitudinario de la diócesis, y que «lo necesitamos para fortalecer nuestra fe, para seguir teniendo a María como guía y como luz. Además, es una deuda que tenemos con nuestros antepasados, que nos han legado esta tradición».
Para José Mairal, párroco de Secastilla, «esta romería es una preciosa manifestación de devoción a la Virgen, aunque durante el año Ella también recibe el cariño de estos hijos suyos en tantos santuarios y ermitas como tenemos en el Altoaragón». Mairal subrayó «el ejemplo de hermandad y armonía que muestran entre ellos estos feligreses de las diócesis de Barbastro-Monzón y de Lérida, unidos por el amor a María». Asistió también Luis Rabal, vicepresidente de la Comarca de la Ribagorza, quien valoró muy positivamente para el territorio la convivencia humana que se produce en este encuentro: «además, es buena ocasión para que algunos habitantes de la Ribagorza conozcan que Torreciudad está en nuestra comarca».
Los actos concluyeron con una comida al aire libre y la actuación del dúo «Pepeyos» de Barbastro, que interpretó varias jotas aragonesas y canciones populares tradicionales.




